El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel y su esposa Lis Cuesta se hospedan en una lujosa zona hotelera de la capital de Honduras, donde participan de la IX Cumbre de la CELAC.
La pareja presidencial se encuentra alojada en un complejo hotelero de alto nivel ubicado en la exclusiva colonia Palmira, una zona fuertemente custodiada debido a la presencia de varios jefes de Estado, incluidos Luis Arce de Bolivia y el propio Díaz-Canel, quienes asisten al traspaso de la presidencia pro-tempore de la CELAC al mandatario colombiano, Gustavo Petro, citó el medio local HCH Televisión Digital en Facebook.
Ya Lis Cuesta —conocida popularmente como la “no primera dama” de Cuba— había acaparado la atención mediática y de redes sociales al descender de un jet pivado en Tegucigalpa luciendo unas gafas de sol de la marca italiana Gucci, valoradas en más de 300 euros.
Según especialistas, el modelo usado por Cuesta incluiría cristales polarizados con aumento, lo que elevaría su precio total a más de 800 euros — una cifra que representa varias veces el salario mínimo mensual en la isla.
Decenas de internautas han criticado que "Los socialistas amigos del pueblo, tienen más vida de capitalistas que el mismo Trump" y que la pareja presidencial se aloja en una zona hotelera de lujo —donde el socialismo se practica mejor entre sábanas de algodón egipcio y desayuno buffet— mientras asisten a la IX Cumbre de la CELAC, donde se habla de "resistencia" mientras se saborea el capuchino con leche de almendra.
Lis, apodada cariñosamente por las redes como la "no primera dama pero sí primera en lujos", se suma a la tradición de los líderes cubanos de hablar de austeridad mientras usan Rolex, Cartier y TAG Heuer.
Todo muy “resistencia creativa”, claro, recuerdan los cubanos, quienes coinciden que en Cuba el comunismo sigue avanzando: para el pueblo, pan racionado; para los líderes, puro Habano, lujos y cenas de cinco estrellas.
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