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El gobierno cubano anunció este jueves el fin formal del monopolio de Acopio en la comercialización agropecuaria, pero mantiene amplios mecanismos de control estatal sobre precios, destinos y operaciones en un sector marcado por el desplome productivo.
La Gaceta Oficial publicó la vispera el Decreto 143 "De la comercialización de productos agropecuarios y forestales", el cual rompe formalmente el monopolio exclusivo de la empresa estatal Acopio y autoriza a mipymes privadas, estatales y mixtas, cooperativas, trabajadores por cuenta propia y productores individuales a participar en la compra y venta mayorista y minorista de productos del campo.
La norma, firmada el 30 de diciembre de 2025 por el primer ministro Manuel Marrero Cruz deroga el Decreto 35 de 2021 y el Decreto 71 de 2022, y se complementa con la Resolución 16/2026 del Ministerio de la Agricultura, que establece el reglamento de implementación.
Sin embargo, el Estado no abandona el sector. El Artículo 4.1.d del decreto consagra como principio la "regulación y control del Estado respecto a la producción, la contratación, el establecimiento de las prioridades en los destinos de los productos agropecuarios y forestales, los balances de estos productos, sus precios, calidad e inocuidad en la comercialización".
Además, todas las personas naturales y jurídicas que comercialicen productos agropecuarios están obligadas a operar con cuentas bancarias fiscales y a realizar todos sus cobros y pagos a través de ellas.
Las mipymes, cooperativas no agropecuarias y trabajadores por cuenta propia solo podrán ejercer las actividades que les sean aprobadas expresamente por la autoridad competente, según establece el Artículo 4.3 de la norma.
Los gobernadores provinciales y los Consejos de Administración Municipal dirigirán los balances de productos agropecuarios y forestales, mientras el Ministerio de Economía y Planificación los coordinará a nivel nacional.
El decreto llega en medio de un colapso productivo documentado por las propias cifras oficiales: caídas de producción de viandas del 44%, huevos del 43% y leche del 37,6%, según datos del gobierno publicados en enero de 2025.
El sistema de Acopio, creado en 1962 y consolidado como monopolio absoluto durante la Ofensiva Revolucionaria de 1968, acumuló deudas millonarias con los campesinos.
Ejemplo de ello es que solo en La Habana debía cerca de 200 millones de pesos a productores, y la estatal Río Zaza en Sancti Spíritus acumuló más de 150 millones de pesos en deudas con sus proveedores, lo cual paralizó la producción láctea.
Recientemente, el periódico oficial Girón describió el mecanismo que asfixia al productor. "Menos cobro lleva a menos capacidad de compra de insumos. Al no poder comprar pienso, la masa ganadera disminuye su rendimiento lechero. Al no poder comprar fertilizantes, las tierras dejan de fumigarse o ararse a tiempo. Al no poder pagar jornaleros, se pierde la cosecha. El impago provoca la baja productividad que luego se critica", ilustró.
El Decreto 143 es el último eslabón de una cadena de reformas que no han revertido la crisis. El Decreto 35 de 2021 ya intentó actualizar la comercialización agropecuaria, las 63 medidas de mayo de ese año buscaron dinamizar el sector, y la Ley 148 de Soberanía Alimentaria de 2022 estableció el marco general, sin que ninguna de ellas lograra resultados visibles en la producción.
El vicepresidente Salvador Valdés Mesa reconoció el 27 de marzo que la inflación solo se combate abasteciendo el mercado, pero admitió que eso "no lo podemos lograr así en corto plazo".
Preguntas frecuentes sobre el fin del monopolio de Acopio en Cuba y el control estatal
CiberCuba te lo explica:
¿Qué implica el fin del monopolio de Acopio en la comercialización agropecuaria en Cuba?
El fin del monopolio de Acopio significa que ahora mipymes, cooperativas y productores individuales pueden participar en la compra y venta de productos agrícolas en Cuba. Sin embargo, el Estado cubano mantiene un control significativo sobre el sector, regulando precios, destinos y operaciones, lo que limita el impacto potencial de esta liberalización formal.
¿Cómo afecta el nuevo decreto a las mipymes y cooperativas en Cuba?
El Decreto 143 permite a las mipymes y cooperativas participar en la comercialización agropecuaria, tanto al por mayor como al detalle. Sin embargo, estas entidades solo pueden realizar actividades aprobadas expresamente por las autoridades competentes, y el control estatal sigue siendo prominente en cuanto a la regulación de precios y otros aspectos operativos.
¿Qué controles mantiene el Estado cubano sobre el sector agropecuario tras el fin del monopolio de Acopio?
El Estado cubano mantiene un extenso control sobre la producción, precios y destinos de los productos agropecuarios. Aunque se ha permitido la participación de actores privados, el gobierno sigue regulando la calidad, inocuidad y las prioridades de destino de estos productos, además de exigir que las transacciones se realicen mediante cuentas bancarias fiscales.
¿Qué impacto ha tenido el sistema de Acopio en la producción agrícola de Cuba?
El sistema de Acopio ha generado un desplome productivo en el sector agrícola cubano. Con deudas millonarias a los campesinos y una baja capacidad de compra de insumos, el sistema ha asfixiado la producción agrícola, provocando caídas significativas en la producción de viandas, huevos y leche.
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