Condenan a dos miembros del Cártel de Sinaloa por asesinato de un cubano en hotel de Miami Springs



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Un hombre y una mujer vinculados al Cártel de Sinaloa han sido condenados en días recientes a largas penas de prisión por el asesinato del cubano Julio González, ocurrido en noviembre de 2022 en una habitación de hotel en Miami Springs.

La Fiscalía de Estados Unidos para el Distrito Sur de Florida informó que Tsvia Kol (37 años), y Jimmy Sánchez (38) recibieron sentencias de 230 meses (19 años) y 330 meses (27 años) de prisión, respectivamente, tras declararse culpables de usar un arma de fuego para causar la muerte y de participar en una conspiración de narcotráfico.

Según un comunicado de las autoridades, el crimen estuvo directamente relacionado con un cargamento de metanfetamina desaparecido.

Kol y Sánchez “asesinaron a un hombre de Miami en relación con un paquete desaparecido que contenía aproximadamente 5 kilos de metanfetamina”, valorado en unos 90,000 dólares.

La víctima, el cubano Julio González (Fuente: Miami-Dade.gov)

Ambos creían que la víctima había robado la droga, pero en realidad las autoridades la habían incautado.

Una trampa mortal en un hotel cercano al aeropuerto

La víctima, identificada como Julio González, de 46 años y residente en Hialeah Gardens, fue citada en una habitación del hotel Aladdin, un establecimiento ubicado a escasa distancia del Aeropuerto Internacional de Miami.

De acuerdo con la investigación, los acusados planificaron el encuentro como una emboscada.

“Los acusados se armaron, tendieron una trampa a la víctima y cometieron un asesinato por un paquete de drogas extraviado que ya había sido incautado por las autoridades”, explicó el fiscal federal Jason A. Reding Quiñones.

Dentro de la habitación, la situación escaló rápidamente.

González alcanzó a llamar al 911 en un intento desesperado por pedir ayuda.

“La grabación de la llamada al 911 captó los sonidos de una pelea y disparos”, detalla el comunicado oficial.

Las cámaras de seguridad del hotel registraron la huida de Kol y Sánchez tras el tiroteo.

El cuerpo de la víctima no fue descubierto hasta la mañana siguiente.

Sánchez admitió haber disparado el arma, mientras que Kol reconoció su papel como cómplice, incluso entregándole el arma al atacante dentro de la habitación.

El fiscal adjunto A. Tysen Duva subrayó que “el narcotráfico es un negocio peligroso que con demasiada frecuencia termina en muerte”.

En la misma línea, Reding Quiñones fue aún más contundente: “Esto comenzó como un negocio de drogas que salió mal y terminó en una ejecución”.

El FBI también destacó la brutalidad del caso. Para las autoridades antidrogas, el crimen refleja una realidad recurrente.

“El narcotráfico y la violencia, lamentablemente, van de la mano”, señaló Miles Aley, agente especial a cargo de la DEA en Miami.

Vínculos con el Cártel de Sinaloa

Investigaciones citadas por medios locales indican que Kol era “una conocida miembro de alto rango del cartel de Sinaloa”, con antecedentes dentro de una organización dedicada al narcotráfico y lavado de dinero. Incluso fue identificada como exesposa de otro miembro relevante del grupo criminal.

El caso reveló además una coordinación previa al crimen: Sánchez viajó desde California a Miami la noche del asesinato, tras ser convocado por Kol para ejecutar el plan.

La víctima, que según testimonios colaboraba con la recepción de paquetes, quedó bajo sospecha dentro de la red criminal. Menos de dos semanas después de la incautación, fue citado al hotel donde perdería la vida.

En una de las señales más inquietantes del caso, González había advertido sobre el peligro que corría.

Días antes del crimen, publicó una imagen de Kol en redes sociales acompañada de un mensaje: “Si me pasa algo, es ella”.

Justicia federal y mensaje disuasorio

El caso fue investigado por múltiples agencias, entre ellas el FBI, la DEA, el Servicio de Inspección Postal y autoridades locales del sur de Florida.

Para los fiscales, las condenas buscan enviar un mensaje claro. “Las sentencias de prisión reflejan la gravedad de esa violencia”, afirmó Reding Quiñones, quien insistió en la necesidad de “mantener a los criminales violentos fuera de las calles y proteger a nuestra comunidad”.

Desde el Servicio de Inspección Postal también subrayaron el carácter del crimen: “En este caso, los acusados decidieron que el contenido de un paquete valía más que la vida de la víctima. Es una decisión por la que pagarán”.

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