La Unidad Empresarial de Base “Planta Libertad”, una fábrica de conservas ubicada en el municipio de Colón, fue escenario de un presunto acto de sabotaje que dejó sin servicio eléctrico y de telecomunicaciones a la instalación.
Según información difundida en Facebook por la usuaria Tamara Carvajal, dos individuos con los rostros cubiertos cortaron cables de fibra óptica y aproximadamente 20 metros de conductores eléctricos, afectando el funcionamiento de la planta en un momento especialmente delicado para la producción alimentaria en la isla.
Los acusados fueron sorprendidos durante un recorrido de guardia nocturna organizado por la propia dirección de la fábrica junto a trabajadores del centro. Tras el enfrentamiento, fueron detenidos y posteriormente puestos a disposición de los tribunales bajo cargos de sabotaje, uno de los delitos más severamente castigados en el actual contexto cubano.
El hecho, más allá de su impacto inmediato, refleja una realidad cada vez más frecuente: el deterioro de la infraestructura y el aumento de actos contra redes eléctricas y de comunicaciones en medio de la escasez.
En los últimos meses, Matanzas ha sido escenario de varios casos similares. En noviembre de 2025, un hombre fue detenido en el propio municipio de Colón por el robo de cables y baterías en un parque solar fotovoltaico. Meses antes, en marzo, dos personas fueron arrestadas en Cárdenas tras sustraer más de 1,100 metros de cable eléctrico.
La respuesta oficial no se hizo esperar, pero siguió un guion conocido. Tras la captura, la planta organizó un “matutino especial” para reconocer públicamente a los trabajadores implicados en el enfrentamiento, en un acto cargado de simbolismo político. La actividad fue presentada como una muestra de la “unidad indisoluble” del colectivo laboral y como antesala de las celebraciones del 1 de Mayo, en una narrativa que busca reforzar la imagen de cohesión en medio de la crisis.
Sin embargo, detrás de estos actos se esconde una situación mucho más compleja. La Planta Libertad, fundada en 1943 y con más de ocho décadas de historia en el procesamiento de alimentos, apenas logró retomar en febrero de 2026 la producción de tomate. Lo hizo en medio de serias limitaciones económicas, escasez de insumos y un sistema eléctrico colapsado que condiciona cada jornada productiva.
El aumento de estos hechos también ha venido acompañado de un endurecimiento legal sin precedentes. El Código Penal cubano vigente contempla el delito de sabotaje con penas que van desde siete hasta 30 años de prisión, e incluso la pena de muerte en los casos más graves. A esto se sumó el Dictamen 475 del Tribunal Supremo Popular, emitido en mayo de 2025, que amplió explícitamente esta figura penal a acciones contra el sistema eléctrico nacional, parques solares y redes de telecomunicaciones.
Desde entonces, las autoridades aseguran que todos los acusados por sabotaje han recibido condenas superiores a los 10 años de cárcel, en una señal clara de la política de “tolerancia cero” frente a estos delitos.
En un país marcado por apagones prolongados, escasez y creciente desesperación social, estos episodios no solo afectan infraestructuras clave: también evidencian el nivel de tensión que se vive en la cotidianidad de los cubanos, donde la línea entre la supervivencia, la ilegalidad y la represión se vuelve cada vez más difusa.
Preguntas Frecuentes sobre Actos de Sabotaje y Crisis de Infraestructura en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Qué ocurrió en la Planta Libertad de Matanzas?
Un presunto acto de sabotaje dejó sin servicios eléctricos y de telecomunicaciones a la Planta Libertad en Colón, Matanzas. Dos individuos fueron acusados de cortar cables de fibra óptica y 20 metros de conductores eléctricos, lo que afectó seriamente el funcionamiento de la fábrica de conservas en un momento crítico para la producción alimentaria en Cuba.
¿Cuál es la situación actual del sabotaje en Cuba?
Los actos de sabotaje, como el corte de cables eléctricos y de telecomunicaciones, se han vuelto más frecuentes en Cuba, especialmente en Matanzas. El Código Penal cubano castiga severamente el sabotaje, con penas que pueden llegar hasta 30 años de prisión, y existe una política de "tolerancia cero" hacia estos delitos. La escasez y el deterioro de la infraestructura han aumentado estos incidentes, reflejando una creciente desesperación social.
¿Cómo ha afectado la crisis energética a las telecomunicaciones en Cuba?
La crisis energética en Cuba ha provocado interrupciones recurrentes en los servicios de telecomunicaciones, especialmente en Matanzas, donde los apagones han dejado sin servicio a múltiples municipios. ETECSA ha reportado interrupciones debido a fallas en el suministro eléctrico, lo que evidencia la fragilidad del sistema de telecomunicaciones ante la crisis energética que atraviesa el país.
¿Qué impacto tienen los robos de cables y materiales en la infraestructura cubana?
Los robos de cables, fibra óptica y otros materiales han agravado el deterioro de la infraestructura en Cuba, dejando a miles de usuarios sin servicios esenciales como agua, electricidad y telecomunicaciones. Estos actos de vandalismo son una muestra de la descomposición social y el descontrol bajo la gestión del régimen, reflejando la incapacidad del gobierno para proteger bienes públicos en un contexto de crisis económica.
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