
Vídeos relacionados:
La mayoría de las familias cubanas tiene al menos un miembro que recurre al mercado negro para comprar antidepresivos, estabilizadores del estado de ánimo o estimulantes sin receta médica, según profesionales de la salud consultados por el diario británico The Guardian a lo largo de toda la isla.
El reportaje documenta cómo la crisis económica y energética que atraviesa Cuba ha desencadenado una grave crisis de salud mental que empuja a la población a la automedicación masiva, en un panorama que muchos describen como más sombrío que el colapso de la Unión Soviética.
"Cada día, alguien puede despertarse sin electricidad, sin la certeza de desayunar o sin saber cómo llegará al trabajo. Esto genera mucho estrés, que se acompaña de numerosas manifestaciones psicológicas: depresión, ansiedad intensa y fatiga mental. Como consecuencia, los problemas de salud mental han aumentado enormemente", declaró al diario un profesor de psicología de Santiago de Cuba, que pidió el anonimato para hablar con libertad.
Los fármacos más consumidos sin receta son benzodiazepinas como el clordiazepóxido y el clonazepam, alprazolam —conocido como Xanax—, amitriptilina y sertralina. Basta una llamada telefónica para que los medicamentos, a menudo en envases con caracteres cirílicos, indios o chinos, sean entregados a domicilio en bicicletas eléctricas, pero a un precio que muchos no pueden costear.
Cris Sánchez, lingüista que vivió 25 años en Londres y regresó a Cuba en 2018 para cuidar a sus padres —su madre padece Alzheimer y su padre, Parkinson—, reconoció ser uno de esos casos. "Solo para aliviar un poco la tensión", explicó sobre su consumo de antidepresivos del mercado negro. "No me arrepiento de haber vuelto para cuidar de mis padres, pero hay muy pocas cosas que me gusten de estar en Cuba. Me gustaba mi vida en Londres y esta no me gusta nada".
El 50% de la población activa trabaja en oficinas estatales que permanecen cerradas, dejando a la gente sin más preocupación que la supervivencia. Todo esto se suma a una contracción del PIB del 17% desde 2019 y a farmacias estatales prácticamente vacías.
En el campo, donde los precios del mercado negro resultan inaccesibles, la gente recurre a remedios naturales. "Aquí preparan infusiones de menta, manzanilla, albahaca, lima y limoncillo", contó Rosangela Reyes, de 28 años, en El Cobre, Santiago de Cuba.
En las ciudades, en cambio, ha emergido un fenómeno más alarmante: el consumo de drogas ilícitas, históricamente un tabú en Cuba. La más extendida es "el químico", un cannabinoide sintético similar al spice. Los casos de intoxicación en La Habana casi se duplicaron entre 2024 y 2025, pasando de 467 a 886, según el Ministerio de Salud cubano.
La dependencia de psicotrópicos no es nueva en la isla. Durante el Período Especial de los años 90, cuando la economía se contrajo al menos un 35% tras el colapso soviético, el gobierno financió activamente la fabricación de drogas psicoactivas. Un cuidador anónimo lo resumió sin rodeos: "Sabían que el país estaba consumiendo en exceso este tipo de medicamentos y sus efectos, pero les convenía mantener a la gente tranquila".
Cuando la situación mejoró con el turismo y la alianza con Venezuela, el consumo bajó. Pero esas esperanzas se desvanecieron con la COVID-19, la hiperinflación y la represión de las protestas de julio de 2021, que aceleró un éxodo que en cinco años ha llevado a cerca del 20% de la población a abandonar el país.
Sin embargo, mientras el gobernante Miguel Díaz-Canel declaraba el mes pasado ante simpatizantes extranjeros que el pueblo cubano "prefiere morir de pie que vivir de rodillas", Gabriel Menéndez, maestro en Santa Clara, expresaba el sentimiento de quienes se quedaron: "Esta vez no hay ninguna idea a la que aferrarse, solo la necesidad de aceptar la cruel realidad de lo que se avecina".
Para el profesor de psicología de Santiago, la dimensión más devastadora de la crisis no es su intensidad sino su duración indefinida: "Es precisamente la incertidumbre —el no saber cuánto tiempo durará esto— lo que agrava la situación. Si uno sabe que un problema durará siete días, podría pensar: 'Puedo con ello'. Pero estamos viviendo una situación cuyo final es incierto".
Preguntas frecuentes sobre la crisis de salud y automedicación en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué ha aumentado la automedicación en Cuba?
La automedicación en Cuba ha aumentado debido a la grave crisis económica y de salud mental que atraviesa el país. La escasez de medicamentos en las farmacias estatales obliga a muchos cubanos a recurrir al mercado negro para adquirir antidepresivos y otros fármacos esenciales. A esto se suma la incertidumbre y el estrés causados por los apagones y la falta de recursos básicos.
¿Cuáles son los medicamentos más buscados en el mercado negro cubano?
Los medicamentos más buscados en el mercado negro cubano incluyen benzodiazepinas como el clordiazepóxido y el clonazepam, alprazolam (Xanax), amitriptilina y sertralina. Estos fármacos se consumen sin receta médica debido a su escasa disponibilidad en las farmacias oficiales y al aumento de problemas de salud mental en la población.
¿Qué ha provocado la crisis de salud mental en Cuba?
La crisis de salud mental en Cuba ha sido provocada por la crisis económica y energética, la escasez de alimentos y medicamentos, y la incertidumbre sobre el futuro. Los cubanos enfrentan apagones frecuentes, falta de transporte y farmacias vacías, lo que genera altos niveles de estrés, depresión y ansiedad.
¿Cuál es la postura del gobierno cubano ante la crisis de medicamentos?
El gobierno cubano atribuye la crisis de medicamentos al embargo estadounidense y al "asedio financiero" internacional, pero no aborda de manera efectiva la parálisis industrial y la falta de inversión en el sector farmacéutico. Aunque se han realizado operativos para controlar la venta ilegal de medicamentos, el mercado informal sigue siendo la principal fuente de acceso para muchos cubanos.
Archivado en: