La Refinería Camilo Cienfuegos comenzó a distribuir este sábado en todas las provincias de Cuba los derivados obtenidos del procesamiento de 100,000 toneladas de crudo donado por Rusia, en lo que el régimen de Miguel Díaz-Canel presenta como un "alivio solidario" ante la peor crisis energética que vive la isla en décadas. Según reportes sobre la distribución del combustible donado por Rusia, la operación logística abarca todo el territorio nacional.
Los productos obtenidos del procesamiento incluyen gasolina, diésel, fuel oil y gas licuado de petróleo, que se trasladan desde Cienfuegos hasta Pinar del Río y Guantánamo mediante camiones, trenes de la Unión de Ferrocarriles de Cuba y buques cubanos.
Sin embargo, las propias autoridades reconocen que el donativo apenas cubre alrededor de un tercio de la demanda nacional durante un mes, lo que evidencia la magnitud del colapso estructural del sistema energético cubano.
La refinería había permanecido paralizada unos cuatro meses antes de reactivarse con el crudo ruso, y el proceso de refinación dura entre 12 y 15 días de forma continua.
"Las plantas no están diseñadas para estar paradas, las plantas están diseñadas para estar operando de manera continua las 24 horas del día", reconoció Irenaldo Pérez Cardoso, director adjunto de la Unión Cuba-Petróleo (CUPET) ,en declaraciones a Canal Caribe.
El diésel y el fuel oil se destinarán principalmente a la generación eléctrica distribuida, mientras que el gas licuado busca aliviar parcialmente la cocción de alimentos en los hogares cubanos, un problema que ha obligado a muchas familias a recurrir a alternativas precarias, dijo.
Pérez Cardoso calificó el suministro como "un respiro importante en medio del cerco energético impuesto", aunque admitió que "el licuado del petróleo no cubre la demanda que tiene hoy el país, pero indiscutiblemente es un alivio para poder sostener todo lo que es la demanda que tienen hoy nuestras infraestructuras críticas, hospitales, centros de internamiento".
La crisis tiene raíces profundas que el régimen se niega a reconocer: Cuba necesita entre 90,000 y 110,000 barriles de petróleo diarios pero solo produce unos 40,000, y durante décadas dependió de subsidios externos para cubrir la diferencia.
El primer cargamento ruso llegó el 31 de marzo, cuando el petrolero Anatoly Kolodkin atracó en el puerto de Matanzas con 730,000 barriles de crudo, el mayor cargamento recibido por la isla en casi tres meses, y apenas cubrió entre siete y diez días de consumo.
El cerco energético se completó el 29 de enero de 2026, cuando Trump firmó la Orden Ejecutiva 14380 el 29 de enero, que declaró a Cuba "amenaza inusual y extraordinaria" e impuso sanciones secundarias a países que le suministraran petróleo, lo que llevó a México a suspender sus envíos de crudo a la isla.
Antes de eso, el suministro venezolano de entre 25,000 y 35,000 barriles diarios subsidiados ya se había interrumpido tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026, dejando al régimen sin su principal fuente de energía.
El resultado ha sido devastador para la población: apagones de hasta 25 horas diarias que afectan al 63% del territorio, un déficit de generación superior a 2,000 megavatios, 96,000 cirugías pendientes y más de un millón de personas sin acceso estable al agua, según estimaciones de la ONU.
El propio Díaz-Canel admitió el pasado miércoles que Cuba no tiene combustible "absolutamente para casi todo", en una confesión que contrasta con el discurso triunfalista con el que el régimen presenta la ayuda rusa como una victoria ideológica.
Mientras tanto, un segundo petrolero ruso, el petrolero Universal cruzó el Canal de la Mancha el 8 de abril escoltado por una fragata rusa y tiene llegada estimada al Caribe para el 29 de abril, según confirmó el canciller ruso Serguéi Lavrov el pasado martes desde China: "No me cabe duda de que seguiremos prestando esa ayuda".
La dependencia del régimen de donaciones rusas para sostener servicios esenciales expone la quiebra de un modelo económico que lleva 67 años sin ser capaz de garantizar energía a su propia población, y que ahora necesita que Moscú escolta sus petroleros para que el pueblo cubano pueda encender una bombilla.
Preguntas frecuentes sobre la distribución de petróleo ruso en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Qué cantidad de petróleo ha donado Rusia a Cuba y cuál es su impacto?
Rusia ha donado 100,000 toneladas de crudo a Cuba. Este envío equivale a aproximadamente 730,000 barriles de petróleo. A pesar de ser presentado como un alivio significativo, solo cubre una fracción de las necesidades energéticas de la isla, alcanzando para unos siete a diez días de consumo nacional. La donación busca aliviar la crisis energética que afecta a Cuba, pero no resuelve el problema estructural del déficit de combustible.
¿Cómo se está distribuyendo el petróleo ruso en Cuba?
El petróleo ruso se está distribuyendo a través de la Refinería Camilo Cienfuegos. Los derivados obtenidos, como gasolina, diésel, fuel oil y gas licuado de petróleo, se reparten por todo el país utilizando camiones, trenes y buques. El diésel y fuel oil se destinan principalmente a la generación eléctrica, mientras que el gas licuado busca aliviar la cocción de alimentos en los hogares cubanos.
¿Cuánto tiempo durará el suministro de petróleo ruso en cubrir las necesidades energéticas de Cuba?
El suministro de petróleo ruso cubrirá las necesidades energéticas de Cuba durante unos siete a diez días. Este tiempo es insuficiente para resolver la crisis energética de la isla, que requiere un suministro constante de aproximadamente 90,000 a 110,000 barriles diarios para funcionar adecuadamente. La ayuda rusa es un alivio temporal, pero no una solución a largo plazo.
¿Cuál es la situación actual del sistema energético cubano?
El sistema energético cubano enfrenta un colapso estructural. Cuba solo produce 40,000 barriles diarios de petróleo, mientras necesita entre 90,000 y 110,000 barriles diarios. La falta de suministro regular ha provocado apagones prolongados, afectando a hospitales, servicios esenciales y la vida diaria de los cubanos. La dependencia de donaciones externas, como la de Rusia, evidencia la fragilidad del sistema energético del país.
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