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Las negociaciones entre Irán y Estados Unidos atraviesan un momento crítico marcado no solo por la presión externa, sino también por tensiones internas dentro del propio régimen iraní, que dificultan la posibilidad de alcanzar un acuerdo estable.
En las últimas semanas, Teherán ha enviado señales contradictorias sobre su disposición a negociar, según reporta El País. Delegaciones que debían reunirse en Islamabad no llegaron a concretar encuentros clave, reflejando una falta de coordinación interna en el aparato político iraní.
Esta incertidumbre coincide con un contexto en el que las decisiones estratégicas parecen cada vez más condicionadas por sectores duros del poder.
Analistas y medios internacionales coinciden en que la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) ha reforzado su influencia en plena crisis. Este cuerpo militar, clave en la estructura del régimen, no solo controla áreas estratégicas como el estrecho de Ormuz, sino que también juega un papel determinante en la postura negociadora del país. Su capacidad para imponer condiciones limita el margen de maniobra de los diplomáticos iraníes y reduce la coherencia del mensaje oficial.
Al mismo tiempo, las profundas diferencias entre Irán y Estados Unidos sobre cuestiones esenciales —como el programa nuclear, el levantamiento de sanciones o el control del tráfico marítimo— siguen sin resolverse .
Washington exige restricciones prolongadas al enriquecimiento de uranio, mientras Teherán condiciona cualquier avance al fin de las sanciones y del bloqueo naval, considerado por el régimen como un acto de guerra .
Esta combinación de presiones externas e incertidumbre interna ha generado un escenario en el que la tregua es frágil y las negociaciones avanzan “con pies de plomo”, sin garantías de éxito . De hecho, el propio presidente Donald Trump ha advertido que, si no hay avances, podría intensificarse la ofensiva militar.
En este contexto, la falta de una voz unificada en Teherán no solo debilita su posición frente a Washington, sino que aumenta el riesgo de una escalada del conflicto en toda la región.
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