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El presidente Donald Trump tiene previsto invitar al mandatario ruso Vladímir Putin a la cumbre del Grupo de los 20 (G-20), programada para diciembre en el complejo de golf Trump National Doral, en Miami, aunque la invitación formal aún no ha sido enviada, según confirmaron funcionarios de la administración el jueves.
El Departamento de Estado emitió un comunicado en el que señaló que Trump "ha dejado claro que Rusia es bienvenida a asistir a todas las reuniones del G-20, mientras Estados Unidos se centra en lograr una cumbre exitosa y productiva".
Un alto funcionario de la administración, que habló bajo condición de anonimato con The Washington Post, precisó que "por el momento no se han emitido invitaciones formales, pero Rusia es miembro del G-20 y será invitada a asistir a las reuniones ministeriales y a la cumbre de líderes".
El propio Trump matizó la información desde el Despacho Oval, donde negó haber cursado una invitación formal, aunque reconoció que la presencia del líder ruso sería bienvenida: "No, no lo es. Pero si viniera sería muy útil".
Al mismo tiempo, el mandatario estadounidense expresó escepticismo sobre la asistencia de Putin: "Para ser honesto, dudo que venga".
Desde Moscú, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, declaró que "Rusia ha participado en todas las cumbres al nivel apropiado" y que "la decisión sobre el formato de nuestra participación se tomará más cerca de la cumbre".
El viceministro ruso de Exteriores, Alexander Pankin, indicó por su parte que Rusia recibió una invitación al G-20 "al más alto nivel", aunque su aceptación depende de circunstancias futuras.
La posible visita de Putin a Miami enfrenta un obstáculo legal relevante: la Corte Penal Internacional (CPI) mantiene desde el 17 de marzo de 2023 una orden de arresto contra el líder ruso por la deportación ilegal de niños ucranianos hacia Rusia, acusación enmarcada en crímenes de guerra.
Sin embargo, Estados Unidos no es parte del Estatuto de Roma —retiró su firma en 2002— y no está legalmente obligado a ejecutar esa orden si Putin pisa suelo estadounidense.
Este precedente ya quedó establecido en agosto de 2025, cuando Putin viajó a Alaska para una cumbre bilateral con Trump en la Base Elmendorf-Richardson, en Anchorage, sin que se produjera ninguna consecuencia legal.
Desde la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, Putin no ha asistido en persona a ninguna cumbre del G-20, siendo representado por el canciller Serguéi Lavrov en las ediciones de Bali, India y Johannesburgo.
Trump también aprovechó la ocasión para criticar la expulsión de Rusia del G-8 en 2014, tras la anexión de Crimea, calificándola de decisión "muy estúpida" y afirmando sobre Putin: "Se sintió muy ofendido y tiene razón en sentirse así".
La cumbre del G-20 de Miami, prevista para los días 14 y 15 de diciembre de 2026, será la primera organizada por Estados Unidos en casi veinte años, y la decisión de Trump de elegir unilateralmente su propio resort como sede generó críticas por conflicto de intereses.
Preguntas frecuentes sobre la posible asistencia de Putin al G-20 en Miami
CiberCuba te lo explica:
¿Es oficial la invitación de Trump a Putin para asistir al G-20 en Miami?
No, la invitación formal aún no ha sido enviada, aunque Trump ha expresado que la presencia de Putin sería bienvenida en la cumbre del G-20 programada para diciembre de 2026 en Miami.
¿Qué obstáculos legales enfrenta Putin para viajar a Estados Unidos?
Putin enfrenta una orden de arresto de la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra, pero Estados Unidos no está obligado a ejecutarla porque no es parte del Estatuto de Roma, lo que legalmente no impide su viaje al país.
¿Ha participado Rusia en cumbres anteriores del G-20 desde la invasión a Ucrania?
Desde la invasión rusa de Ucrania en 2022, Putin no ha asistido en persona a cumbres del G-20, siendo representado por el canciller Serguéi Lavrov en ediciones pasadas. Rusia ha participado a través de otros funcionarios.
¿Por qué la elección de Miami como sede del G-20 ha generado críticas?
La elección de Miami, y específicamente el Trump National Doral, ha generado críticas por un posible conflicto de intereses, ya que es un complejo de golf propiedad de Donald Trump, quien tomó la decisión de manera unilateral.
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