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El periodista español Pascual Serrano, conocido por su defensa histórica del régimen cubano, publicó en Globalter un artículo sobre la crisis energética en Cuba en el que asegura que «moverse por La Habana no es complicado» y describe una ciudad donde la gente acude al trabajo y los locales de ocio tienen público los fines de semana, sin compararse al «período especial» de los años noventa.
Serrano, fundador del diario español Público, exdirector de Le Monde Diplomatique en español y colaborador habitual de Granma —órgano oficial del Partido Comunista de Cuba—, viajó a La Habana y presentó un relato que contradice frontalmente la realidad documentada por múltiples fuentes periodísticas y organismos internacionales.
En su texto, el periodista atribuye la crisis exclusivamente a lo que llama un «bloqueo energético» impuesto por la administración Trump, que habría impedido la entrada de petróleo durante cuatro meses, y elogia la gestión del Estado cubano como modelo de eficiencia y resiliencia.
Sin embargo, el 6 de febrero de 2026, Transportación Habana confirmó oficialmente que el transporte urbano en la capital colapsó por completo: ninguna ruta de ómnibus ni microbuses operaba por falta de combustible, dejando a cientos de miles de habaneros sin forma de llegar al trabajo, escuelas u hospitales.
Las imágenes del túnel de La Habana completamente vacío se convirtieron en símbolo del colapso.
Las gasolineras CUPET limitaron la venta a 20 litros por vehículo, pagados en dólares, con colas de hasta 26 horas.
En Ciego de Ávila, solo dos de 135 rutas de transporte estaban operativas en marzo de 2026. Los trenes nacionales operaban con una salida cada ocho días.
Lo que Serrano describe como motos eléctricas chinas y triciclos que «transportan hasta seis personas» es, en realidad, la respuesta desesperada de la población ante un sistema de transporte hundido sin alternativas formales.
El déficit eléctrico superó los 2,000 MW en horas pico, con apagones de hasta 18 horas diarias. El 23 de marzo se registró un colapso total de la red eléctrica nacional. Imágenes satelitales de la NASA revelaron que ciudades del oriente de Cuba perdieron hasta el 50% de su iluminación nocturna.
La crisis tiene raíces estructurales que el artículo de Serrano omite: Cuba produce solo 40,000 barriles de crudo diarios frente a un consumo de más de 110,000, dependiendo históricamente de importaciones subsidiadas de Venezuela, Rusia y México.
El 3 de enero de 2026, la captura de Nicolás Maduro cortó el flujo de crudo venezolano. El 13 de febrero, un incendio en la refinería Nico López agravó aún más la situación.
El propio Miguel Díaz-Canel reconoció que los 730,000 barriles llegados en el barco ruso Anatoly Kolodkin el 31 de marzo representaban apenas «la tercera parte de lo que necesitamos en un mes».
Serrano es autor de Traidores a la causa (2008), donde acusa a periodistas de izquierda de traicionar sus ideales al criticar a Cuba.
También fue señalado por minimizar la represión tras las protestas del 11J de julio de 2021, en las que fueron detenidas más de 1,363 personas según la organización Justicia 11J.
Su patrón editorial se repite: así luce La Habana sin electricidad ni combustible, una realidad que el periodista prefiere no mostrar.
El diario El País describió la situación como «apocalíptica» en febrero de 2026, mientras el embajador estadounidense Mike Hammer afirmó el 7 de febrero: «Ya hay un colapso en Cuba».
Preguntas Frecuentes sobre la Crisis Energética en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál es la situación actual del transporte en La Habana debido a la crisis energética?
El transporte urbano en La Habana ha colapsado por completo, con ninguna ruta de ómnibus ni microbuses operando debido a la falta de combustible. Esto ha dejado a muchos habaneros sin forma de llegar al trabajo, escuelas u hospitales. La situación es tan grave que el túnel de La Habana está completamente vacío, y las gasolineras han limitado la venta de combustible a 20 litros por vehículo, con colas que pueden durar hasta 26 horas.
¿Cómo está afectando la crisis energética a la vida cotidiana en Cuba?
La crisis energética ha provocado apagones de hasta 18 horas diarias, superando los 2,000 MW de déficit en horas pico. Un colapso total de la red eléctrica nacional se registró el 23 de marzo, con imágenes satelitales mostrando que ciudades del oriente de Cuba perdieron hasta el 50% de su iluminación nocturna. Además, la falta de combustible ha paralizado el transporte público y ha llevado a la población a buscar alternativas como triciclos eléctricos con paneles solares, aunque estos son costosos y no accesibles para todos.
¿Qué factores han contribuido a la actual crisis energética en Cuba?
La crisis energética en Cuba tiene raíces estructurales profundas. Cuba produce solo 40,000 barriles de crudo diarios, mientras que su consumo supera los 110,000. Históricamente, ha dependido de importaciones subsidiadas de Venezuela, Rusia y México. La captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026 cortó el flujo de crudo venezolano, y un incendio en la refinería Nico López en febrero agravó la situación. Además, las sanciones energéticas impuestas por la administración Trump han complicado la importación de petróleo.
¿Qué medidas ha tomado el gobierno cubano para enfrentar la crisis energética?
El gobierno cubano ha intentado paliar la crisis con donaciones de crudo, como la llegada de 730,000 barriles de crudo ruso en el barco Anatoly Kolodkin el 31 de marzo. Sin embargo, esto representa apenas la tercera parte de lo que el país necesita en un mes. Además, el régimen ha lanzado iniciativas como la "expedición de jóvenes" para explicar la transición energética, pero estas acciones han sido vistas más como propaganda que como soluciones efectivas.
¿Cómo ha reaccionado la población cubana ante la crisis energética?
La población cubana ha mostrado un creciente descontento ante la crisis energética, que se ha manifestado en protestas y cacerolazos en varias ciudades. La falta de electricidad, agua y transporte ha llevado a muchos cubanos a buscar soluciones improvisadas para sobrevivir, como el uso de paneles solares para cargar triciclos eléctricos. Sin embargo, estas alternativas no están al alcance de todos debido a sus altos costos.
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