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Cuba ocupa el puesto 160 de 180 países en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2026 de Reporteros Sin Fronteras (RSF), publicada este jueves, lo que la convierte en el segundo peor país del continente americano en este indicador, solo por detrás de Nicaragua (puesto 168).
Venezuela ocupa el puesto 159, quedando apenas un escalón por encima de Cuba, mientras que Nicaragua cierra la lista regional con la peor calificación de las Américas.
RSF describe una isla que «atraviesa una profunda crisis que obliga a los escasos periodistas independientes a operar cada vez más en la clandestinidad». La Constitución cubana establece que los medios son propiedad del Estado, lo que convierte en ilegal o clandestino cualquier periodismo no oficial.
La represión se ha intensificado de forma alarmante. En enero de 2026, el Instituto Cubano para la Libertad de Expresión y la Prensa (ICLEP) documentó 114 agresiones contra periodistas, de las cuales 69 fueron detenciones arbitrarias, un aumento del 430,8% respecto al mismo mes de 2025.
Entre los casos más documentados figura el del periodista Henry Constantín, director de La Hora de Cuba, detenido al menos tres veces en enero de 2026, incluyendo una desaparición forzada de 44 horas el 14 de enero y una nueva detención el 27 de ese mes junto a la también periodista Alejandra García.
La Sociedad Interamericana de Prensa exigió la liberación de Constantín en julio de 2025, denunciando hostigamiento sistemático y una prohibición de salida del país que se extiende desde hace siete años.
En la edición 2024 del mismo índice, Cuba ocupaba el puesto 168 como el peor país latinoamericano en libertad de prensa. El ligero ascenso numérico en 2026 no refleja ninguna mejora real en la isla, sino el agravamiento de la situación en otros países de la región.
A nivel regional, las Américas experimentan un deterioro generalizado: han perdido 14 puntos en el índice RSF desde 2022. Estados Unidos cae siete posiciones al puesto 64, Ecuador desciende 31 puestos al 125 por la violencia del crimen organizado, y Argentina retrocede 11 posiciones al puesto 98.
El panorama global tampoco es alentador. Por primera vez en los 25 años de historia del ranking, más del 52,2% de los países del mundo se encuentran en situación «difícil» o «muy grave», frente al 13,7% que representaban en 2002. Menos del 1% de la población mundial vive hoy en un país donde la prensa se considera en situación «buena».
El indicador legal es el que más ha caído este año, evidenciando una tendencia mundial hacia la criminalización del periodismo mediante leyes de seguridad nacional y acciones judiciales abusivas.
Noruega encabeza la clasificación por décimo año consecutivo, mientras que Eritrea se mantiene en el último puesto por tercer año consecutivo.
Anne Bocandé, directora editorial de RSF, lanzó una advertencia directa: «Los Estados autoritarios, los poderes políticos cómplices o ineficaces, los actores económicos depredadores y las plataformas que se han vuelto incontrolables tienen una responsabilidad directa y abrumadora. Ante esto, la pasividad se convierte en una forma de complicidad».
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