La arquitecta Ileana Pérez Drago, experta en restauración colonial que trabajó para la Oficina del Historiador de La Habana, señala una contradicción estructural e ideológica del régimen cubano que, según sus propias palabras, «no se sostiene ni un segundo»: culpar al embargo estadounidense de todos los males del país mientras se adoptó un modelo económico que, en teoría, debería ser completamente independiente del capitalismo occidental.
Pérez Drago explica que el CAME —Consejo de Ayuda Mutua Económica, creado por Stalin en 1949— fue diseñado precisamente para ofrecer una alternativa económica coherente al capitalismo.
«Si usted se plantea hacer una sociedad alternativa, tendrá que tener una alternativa económica y de ese tipo», afirma la arquitecta.
Ahí reside, según ella, la incoherencia de fondo: «Hay un tema de incoherencia sistémico en la dictadura cubana, que es decir que los problemas de Cuba se deben al embargo de los Estados Unidos, y realmente si se toma una opción diferente al capitalismo no tendría sentido hablar de embargo ni de nada ni mencionar a los Estados Unidos, porque se supone que usted se ha montado en un carro diferente con una opción muchísimo mejor».
La contradicción se agudiza cuando se observa que el régimen necesita al mismo tiempo del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, instituciones financiadas principalmente por Washington.
«¿Cómo usted va a necesitar el dinero del FMI y del Banco Mundial, que son dineros financiados especialmente por Estados Unidos, principalmente por Estados Unidos, que usted declara que es su enemigo porque además lo echa del país?», pregunta Pérez Drago.
La arquitecta lo resume con una imagen contundente: «Usted va a hacer un nuevo proyecto diferente y usted quiere que el que usted votó de la casa le dé el dinero para que usted financie su proyecto. O sea, si tú lo cuentas así, eso no se sostiene ni un segundo, ni un segundo se sostiene».
Pérez Drago lamenta que este debate raramente llegue a su punto central. «A veces se habla tanto del embargo, el bloqueo y tal, y no se pone el punto sobre la i, que es decir que esto es incoherente, esto es totalmente incoherente», subraya.
La arquitecta reserva sus palabras más duras para Fidel Castro y su decisión de mantener el proyecto socialista tras el colapso soviético. Cuba había ingresado al CAME en 1972 y dependía de subsidios de la URSS equivalentes a entre 4,000 y 6,000 millones de dólares anuales, que llegaron a representar hasta el 20% del PIB cubano. Cuando el bloque se disolvió en junio de 1991, todos los países miembros optaron por declararse capitalistas y acudir al FMI.
Castro fue la excepción, y eso, según Pérez Drago, fue una irresponsabilidad histórica. «Fidel Castro fue un gran irresponsable al desmontarse el CAME y caerse la Unión Soviética en decir 'yo voy a seguir' y este pueblo se hunde en el mar. Fue un gran irresponsable porque él no tenía ningún proyecto, no tenía ningún proyecto ni nadie que le financiara nada».
Esa decisión precipitó el Período Especial, uno de los traumas más profundos de la historia reciente de Cuba, con una caída del PIB de hasta el 35% entre 1990 y 1994. Décadas después, el propio Díaz-Canel ha admitido que Cuba revive los años duros de aquel período, mientras muchos cubanos en la isla consideran que la situación actual es peor que el propio Período Especial.
Pérez Drago concluye su razonamiento con una frase que resume décadas de narrativa oficial: «Todos los países del CAME se fueron al Fondo Monetario Internacional y se declararon capitalistas. Y él dijo que no, porque él es dueño de una isla con 11 millones de esclavos que se están tratando de ir todo el tiempo».
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