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El velero Astral de la ONG española Open Arms zarpará el próximo 10 de mayo desde el puerto de Barcelona rumbo a Cuba, cargado con paneles solares fotovoltaicos destinados al Hospital Pediátrico Juan Manuel Márquez de La Habana, según confirmó la propia organización.
La iniciativa, denominada «Rumbo a Cuba», está promovida por Open Arms y la Cooperativa Ecooo Revolución Solar, con el respaldo explícito de partidos de izquierda en España, como Podemos, Sumar y Bildu.
La campaña de recaudación de fondos ha reunido hasta el momento 63,609 euros de un objetivo de 100,000 euros, aportados por 1,031 donantes en aproximadamente un mes, lo que representa el 64% de la meta y deja pendientes más de 36,000 euros para completarla.
El recorrido incluye escalas en Valencia, Málaga, Cádiz y Las Palmas de Gran Canaria antes de cruzar el Atlántico, con etapas previstas del 13 al 28 de mayo según los organizadores.
En cada tramo del trayecto subirán al barco hasta cuatro personas del mundo de la cultura, representantes públicos e influencers, en lo que los organizadores describen como una misión de sensibilización.
Sin embargo, más allá del impacto puntual que puedan tener estos paneles solares en un hospital específico, la iniciativa vuelve a poner sobre la mesa una crítica recurrente: la ayuda internacional que llega a Cuba sin mecanismos de supervisión independiente termina, en muchos casos, funcionando como alivio simbólico y narrativa política antes que como solución estructural.
Mientras estas acciones se presentan como gestos de solidaridad, evitan cuestionar abiertamente la responsabilidad del Estado cubano en el deterioro de su infraestructura energética y sanitaria, contribuyendo así a perpetuar un modelo que depende de apoyos externos puntuales.
El director de Open Arms, Óscar Camps, declaró que esperan «entregar personalmente todo el material fotovoltaico para poder garantizar, que como mínimo, el departamento de cuidados intensivos del hospital pueda atender a los neonatos y a la población vulnerable que necesita asistencia sanitaria».
Camps también elogió a las brigadas médicas cubanas, a las que describió como «profesionales que forman parte de una tradición sostenida de solidaridad internacional», y justificó la misión como una forma de «devolver una parte de esa solidaridad allí donde podamos aportar».
La iniciativa se enmarca en una ola de acciones de la izquierda internacional en apoyo al régimen cubano, que en marzo de 2026 ya recibió la flotilla «Nuestra América», también llamada «Granma 2.0», llegada desde México con 14 toneladas de ayuda humanitaria y 73 paneles solares.
Aquella iniciativa contó con la participación de Pablo Iglesias, exvicepresidente español, quien fue entrevistado por Díaz-Canel y generó polémica al relativizar la crisis cubana desde un hotel de lujo en La Habana.
Cubanos fuera y dentro de la isla ha calificado estas flotillas de «espectáculos propagandísticos» que ignoran la responsabilidad del régimen en la crisis estructural del país, cuyas causas van mucho más allá del embargo estadounidense.
La crisis energética cubana es real y grave: el sistema eléctrico nacional ha sufrido al menos cinco colapsos totales en menos de 12 meses, con déficits de hasta 2,008 MW y apagones de 20 a 24 horas diarias en muchas provincias del país.
Expertos señalan que las raíces del colapso eléctrico son la falta de inversión y plantas obsoletas, no el embargo: el 76% de la generación eléctrica cubana depende de derivados del petróleo importado, y la infraestructura recibió menos del 10% de la inversión nacional durante décadas de mala gestión del régimen.
La campaña de recaudación de Open Arms permanece abierta, mientras el velero Astral se prepara para zarpar el domingo próximo desde Barcelona.
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