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Cuba sumó este miércoles su quinto apagón nacional en menos de un año, una cifra que retrata con crudeza la fragilidad del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) y la incapacidad del régimen para resolver una crisis que afecta la vida cotidiana de millones de personas.
El historial de colapsos recientes es elocuente:
18 de octubre de 2024: Apagón general por fallo en la termoeléctrica Antonio Guiteras, en Matanzas.
6 de noviembre de 2024: Caída total del SEN durante el paso del huracán Rafael, cuyos vientos provocaron la desconexión del SEN.
4 de diciembre de 2024: Nueva desconexión nacional por otra avería en la central Guiteras.
14 de marzo de 2025: Colapso por una falla en la subestación de Diezmero, en La Habana, debido a una alta oscilación del sistema.
Lo más leído hoy:
10 de septiembre de 2025: Última caída del SEN tras la salida imprevista de la Guiteras.
Este último corte ocurrió a las 9:14 am de este miércoles, cuando la termoeléctrica Antonio Guiteras, la mayor y más importante de la Isla, salió inesperadamente de servicio y provocó la caída total del SEN.
La Unión Eléctrica (UNE) confirmó el incidente en un parte publicado en Facebook, en el que se limitó a consignar: "9:14 am. Caída del Sistema Electroenergético Nacional tras salida imprevista de la CTE Antonio Guiteras. Continuaremos informando".
Apagones en cadena antes del colapso nacional
El nuevo corte llega apenas días después de otro evento masivo que afectó principalmente al oriente del país.
El pasado 7 de septiembre, una falla en la línea de 220 kV Nuevitas-Tunas provocó la desconexión total del sistema eléctrico desde Las Tunas hasta Guantánamo, dejando a millones de cubanos sin servicio.
Según la UNE, el colapso se debió a condiciones meteorológicas adversas y a la baja generación en esa región, lo que incluso afectó a la unidad 6 de la termoeléctrica de Mariel, en el occidente.
También La Habana padeció un apagón general en agosto, derivado de una avería de gran magnitud en la subestación Naranjito, que arrastró a otras instalaciones críticas y afectó a 14 de los 15 municipios de la capital.
Fue el segundo en menos de un mes, pues el 17 de julio la ciudad quedó prácticamente a oscuras, presuntamente por una descarga eléctrica que generó el disparo de múltiples subestaciones de alta tensión y provocó la desconexión de zonas clave.
Cortes de electricidad sin fin
Estos episodios se suman a un verano marcado por cortes cada vez más prolongados que reflejan el deterioro profundo y estructural del sistema energético cubano.
El 5 de agosto la UNE reportó un déficit superior a los 2,000 MW, uno de los picos más graves del año, que prácticamente dejó al país sumido en la oscuridad.
A inicios de septiembre, la estatal reconocía que el sistema operaba en condiciones "de inestabilidad crítica", con una capacidad muy por debajo de la demanda y con varias termoeléctricas paralizadas.
La dirección de la UNE ha intentado justificar la crisis señalando que la mayoría de las plantas tienen más de 40 años de explotación sin haber recibido mantenimiento capital.
El propio director general, Alfredo López Valdés, admitió esta semana que las reparaciones están plagadas de improvisaciones y retrasos por falta de financiamiento, e incluso reveló la existencia de "defectos ocultos" en componentes comprados en 2019 y 2020.
El Ministerio de Energía y Minas, por su parte, insiste en promocionar nuevos proyectos solares y sistemas de baterías por valor de mil millones de dólares, una apuesta que contrasta con la realidad de los apagones y la dependencia crónica de plantas térmicas obsoletas y sin repuestos.
El gobierno reconoció el martes que la situación del sistema eléctrico es "dura" y que la termoeléctrica Antonio Guiteras deberá parar en los próximos meses para recibir mantenimiento, lo que augura mayores afectaciones.
Estas declaraciones ponen en evidencia, además, la incapacidad del régimen de cumplir su promesa de aliviar los apagones durante el verano y reducirlos a "solo" cuatro horas diarias.
Según las autoridades, la crisis se debe al déficit de generación, falta de financiamiento y obsolescencia tecnológica.
"Mejor que no la pongan más", es la frase que repiten cientos de cubanos en redes sociales ante los partes oficiales de la Unión Eléctrica.
La indignación es total. Los comentarios reflejan hartazgo, desesperanza y exigencias de cambio, mientras siguen enfrentando cortes diarios de electricidad sin una solución.
"Esto se volvió una tortura psicológica donde los seres humanos hemos perdido los deseos de vivir, trabajar y hasta respirar", comentó una usuaria en Matanzas.
Muchos cuestionan la falta de soluciones reales. "Lo que hay que parar no es la Guiteras, sino a los incapaces que la dirigen", apuntó otro.
Otro añadió: "Ya no es vivir, es sobrevivir. Que nos fusilen de una vez, porque esto no es vida".
Una crisis estructural
Lejos de ser un episodio aislado, la sucesión de apagones generales demuestra la incapacidad del régimen para garantizar un suministro eléctrico estable.
Mientras funcionarios prometen soluciones y hablan de investigaciones técnicas, lo cierto es que el país depende de un parque termoeléctrico obsoleto, sin mantenimiento adecuado ni inversiones de largo plazo.
La crisis energética cubana se ha convertido en un símbolo del deterioro estructural del sistema bajo el control estatal.
Para la población, cada apagón significa la pérdida de alimentos, electrodomésticos dañados y la desconexión digital en un país ya marcado por el aislamiento.
Con cinco apagones nacionales desde 2024, los cubanos ven confirmada una amarga realidad: el régimen no logra encender la luz ni en sentido literal ni en sentido político.
Preguntas frecuentes sobre los apagones en Cuba y la crisis energética
¿Cuál es la causa principal de los apagones en Cuba?
La causa principal de los apagones en Cuba es la salida imprevista de la central termoeléctrica Antonio Guiteras, la mayor y más importante de la isla, junto con la obsolescencia y falta de mantenimiento adecuado del parque termoeléctrico del país. Estos problemas estructurales han provocado la incapacidad de garantizar un suministro eléctrico estable.
¿Qué impacto tienen los apagones en la población cubana?
Los apagones en Cuba afectan gravemente la vida cotidiana de la población, provocando la pérdida de alimentos, daños en electrodomésticos y desconexión digital, en un país donde el aislamiento es ya un problema. Además, generan malestar social y desesperación ante la falta de soluciones efectivas por parte del gobierno.
¿Cuál es la situación actual del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) en Cuba?
El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) en Cuba enfrenta un déficit crónico con una disponibilidad de generación muy por debajo de la demanda. Actualmente, el país sufre apagones masivos debido a la incapacidad de cubrir las necesidades energéticas, con un déficit que puede superar los 1,800 megavatios (MW) en horario pico.
¿Qué medidas está tomando el gobierno cubano para solucionar la crisis energética?
El gobierno cubano ha prometido inversiones para modernizar la infraestructura energética y restablecer la capacidad de generación. Sin embargo, la falta de credibilidad en estas promesas es creciente, ya que la crisis sigue agravándose y no se han visto mejoras significativas. La población sigue enfrentando apagones prolongados y condiciones de vida precarias.
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