Diego Suárez, empresario del exilio cubano que cumplirá 100 años en noviembre, coincide en afirmar, en una entrevista con la periodista Tania Costa, que Miami está financiando a la dictadura cubana a través de las remesas, y reveló que el exilio trabaja activamente con aliados en Washington para acabar con esa oxigenación de la dictadura.
La pregunta surgió a partir de una tesis planteada por Rubén Cortés, periodista radicado en México y ex director del periódico La Razón en ese país, que sostiene que «Miami es la fuente de ingresos, la única que le queda al castrismo hoy». Suárez apoya ese argumento: «Sin lugar a dudas, y esa es una lucha que tenemos con los propios cubanos del destierro».
El histórico cofundador de la Fundación Nacional Cubanoamericana fue más allá y reveló los contornos de una estrategia coordinada: «Estamos trabajando también con Washington para, de una vez por todas, cortar las remesas a Cuba. Ellos hablan del bloqueo; yo creo que ahora van a tener un bloqueo total porque eso es lo que se está trabajando con nuestros aliados en Washington».
Suárez aseguró además, que la presión máxima cuenta con el respaldo político al más alto nivel. «Tanto los congresistas nuestros como Marco Rubio, como el presidente Trump están comprometidos, y no solamente lo han dicho, lo han ofrecido. Sin lugar a dudas, estoy absolutamente seguro de que van a venir (esas nuevas sanciones)».
El anuncio llega en un contexto en que las remesas formales a Cuba ya han caído un 70% respecto a 2019, cuando la isla recibió más de 2,055 millones de dólares, en gran parte como consecuencia de la suspensión indefinida de Western Union desde Estados Unidos a Cuba en febrero de 2025.
Ante la objeción de que el corte de remesas podría «matar de hambre» a los familiares que permanecen en la isla, Suárez rechazó la premisa. «No, de ninguna manera. Al contrario, es precisamente para que no sigan pasando hambre y pasando las necesidades que están pasando».
El empresario describió una estrategia en fases que compara con un plazo de 30 días. «Los cubanos le mandaremos las últimas remesas a nuestros familiares de Cuba y en el término en que ellos consuman las remesas ya Cuba será libre».
Lo ilustró con una metáfora directa: «Imagínate que a ti te mandan un dinero para que estés 30 días viviendo de ese dinero que te mandé, y te digo: el próximo dinero no te lo voy a mandar... pero dentro de 30 días te puedo mandar todo lo que quieras porque tú vas a estar en libertad ya».
El trasfondo económico que da peso a sus palabras es el control que ejerce GAESA sobre las divisas en Cuba, el conglomerado militar que maneja el 95% de las transacciones en divisas de la isla, lo que significa que una parte significativa de cada remesa enviada desde Miami termina en manos del aparato castrista.
En el mismo fragmento, Suárez rechazó de plano cualquier fórmula de anexión, estado libre asociado o conversión de Cuba en el «estado 51» de Estados Unidos, reafirmando su defensa de una Cuba soberana. «Bajo ningún concepto... No queremos que el águila americana vaya a florecer en Cuba».
En ese punto evocó la república de 1902 como modelo a recuperar. «Estábamos entre los tres países más desarrollados de América Latina. Era Argentina, Uruguay y Cuba».
Impulsor también de Radio y Televisión Martí, junto a Jorge Mas Canosa, Suárez conoce de cerca los puntos clave del plan que Mas Canosa dejó a los cubanos para la transición democrática, y cerró con una declaración que resume su convicción: «Nunca he sentido tan cerca la libertad de Cuba como en estos momentos».
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