Angelina Castro, uno de los rostros más populares de la televisión en Miami, por su colaboración en el programa La Cosa Nostra, de América TeVe, ha pasado por el programa Transición en Cuba para hablar del futuro del país donde nació hace cuarenta y tantos años. Pero a ella el tiempo ni la roza. Tampoco ha logrado apaciguarle el ímpetu con que defiende sus puntos de vista políticos, totalmente a contracorriente, en una ciudad como Miami, donde eres comunista o no eres comunista. No hay término medio.
En el punto más álgido de esta entrevista, la también actriz señala a quienes han hecho carrera con la causa cubana, recibiendo el respaldo del Gobierno de los Estados Unidos. "No tienen líderes. Lo único que saben es coger 'grants' (subvenciones)", dice airada. También señala a quienes "gritan en Miami, pero nunca cogieron un machete en Cuba".
En lo único que está de acuerdo con ellos es en la urgencia de la liberación de los presos políticos. "Es la parte que tiene que cambiar", recalca.
La estrella mediática lo tiene claro: mientras los cubanos no vean un pan con bistec, no sabrán por qué necesitan un cambio. Por eso su opinión es empezar a levantar el embargo poco a poco, sin quitarle el ojo al régimen y con la amenaza constante de que si no hace las reformas necesarias, le "pueden cortar la cadena".
"Para mí la solución es que los Estados Unidos se preocupe por los EE.UU." y deje de pensar en que Cuba es una amenaza, porque está segura de que el régimen cubano no va a atacar a nadie.
Su solución es la misma que puso Obama sobre la mesa a 15 años vista y que fracasó. Pero ella la defiende ahora, como defendió que Obama ganaría las elecciones cuando todos su compañeros de televisión apostaban lo contrario. "Y gané", recalca.
Para ella, por ejemplo, no hay diferencia entre las negociaciones de Obama y las de Marco Rubio, depende de cómo se quieran ver. No vio presión antes y no la ve ahora. En cambio, a Cuba la ve hoy más abierta que antes de que llegara Trump, sin embargo, a pesar de ser cubana, se siente muy americana y quiere que se resuelvan primero los problemas domésticos en Estados Unidos y luego se hable de intervención en Cuba o de donaciones a Israel o de misiles en Irán. No ve motivos para que el dinero del contribuyente no alcance para garantizar viviendas a los veteranos de guerra, pero se vaya en estado líquido por el Estrecho de Ormuz.
Sobre la transición, en Cuba, Angelina Castro da por sentado que tardará mucho en concretarse. "Cuba va demorar mucho", pero hay que empezar poco a poco porque, en su opinión, no hay plan B. "¿Cuál es la otra opción? ¿Cuál es el otro partido? Hay que empezar hasta nivelar aquello", concluyó.
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