Griselda Tarrago Escobar, de 49 años, y la pequeña Natacha Montenegro Tarrago, de seis años, recibieron una casa nueva en El Llano, San Andrés, Holguín, gracias a una campaña de solidaridad ciudadana impulsada en redes sociales que culminó con la entrega de la vivienda documentada por el creador de contenido Héctor Lorenzo.
El caso se dio a conocer a mediados de abril a través del grupo de Facebook «Mi Ciudad tiene un Principito», un proyecto humanitario holguinero, tras recibir una llamada de auxilio.
Los primeros videos mostraban una vivienda con el techo roto, sin electricidad estable y una cocina de fogón de leña.
«Este es mi fogón, yo cocino con leña, y yo misma tengo que buscar la leña con mi niña, porque en este país casi no hay corriente», había dicho Griselda al inicio de la campaña solidaria.
Griselda no es la madre biológica de Natacha, pero la ha criado desde que nació porque la madre biológica, de 23 años, padece ataxia severa con daño cerebral que le impide hacerse cargo de la menor.
Natacha sufre asma bronquial y trastornos hematológicos que le provocan anemia, y llevaba aproximadamente siete meses sin recibir medicamentos antes de que comenzara la campaña.
«Yo casi sin alimento la he criado. Con ayuda de los vecinos, que son maravillosos», contó Griselda en los primeros videos que conmovieron a miles de personas.
La campaña fue impulsada por Héctor Lorenzo, creador de contenido con presencia en TikTok y Facebook bajo la página «Soy Holguín», cuya comunidad participó activamente en las donaciones.
A lo largo de las semanas, la ayuda fue creciendo: primero llegaron 5,000 pesos cubanos de una donante llamada Ana Ponce, luego medicamentos, una cama nueva, zapatos y juguetes para Natacha.
El 24 de abril, tras conocerse que Griselda cocinaba bajo la lluvia mientras la niña estaba enferma, se donaron electrodomésticos: fogón infrarrojo, refrigerador, olla multipropósito, olla arrocera, olla de presión y ventilador.
El total recaudado por la campaña alcanzó los 234,000 pesos cubanos.
El desenlace llegó con la entrega de la casa nueva, que Griselda recorrió visiblemente emocionada ante la cámara. «Me encanta. Ahora le voy a enseñar mi cocina con mis equipos electrodomésticos. Entonces ya no voy a estar más en aquel fogón de leña que yo estaba, sino una cosita muy bella», expresó.
La mujer agradeció especialmente a la comunidad de seguidores de Héctor Lorenzo: «Se lo agradezco de todo corazón a todas las personas que han colaborado con estas cositas. A Héctor Lorenzo de la página de Soy Holguín y del TikTok que él tiene con esa cantidad de personas muy buenas de todo corazón, que Dios me las bendiga».
Este caso se suma a una tendencia creciente en Holguín, donde grupos ciudadanos organizados en redes sociales suplen la ausencia del Estado ante situaciones de vulnerabilidad extrema.
En las mismas semanas, el grupo de la influencer Melissa regaló una casa a ancianos desamparados el 27 de abril, y entregó otra vivienda el 3 de mayo. También en Holguín, cubanos recaudaron más de un millón de pesos para una pareja en extrema vulnerabilidad.
El déficit habitacional en Cuba supera las 900,000 unidades en 2026, y el gobierno solo cumplió el 22% de su plan de construcción en 2025 —2,382 de 10,795 viviendas planificadas— por escasez de cemento, acero y madera, lo que convierte a estas iniciativas ciudadanas en el único recurso real para miles de familias.
«Ya estoy en mi casita y soy muy feliz, gracias a ustedes», fue la frase con la que Griselda cerró el video que acumuló más de 142,000 reproducciones.
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