El dictador nicaragüense Daniel Ortega aprovechó el acto oficial por el Día de la Dignidad Nacional, celebrado el pasado lunes en Managua, para expresar su solidaridad con el régimen cubano y declarar que «el pueblo de Cuba es de los pueblos que ya le perdieron miedo al miedo, desde hace mucho tiempo».
El fragmento fue difundido ayer por la Cancillería de Cuba en sus redes sociales bajo el hashtag #CubaNoEstáSola, agradeciendo las palabras del gobernante nicaragüense.
En el audio, Ortega afirma: «cuando tenemos a un pueblo como el pueblo de Cuba que tiene ya más de 60 años de estar siendo amenazado con las invasiones, pero el pueblo de Cuba es de los pueblos que ya le perdieron miedo al miedo, desde hace mucho tiempo».
El hilo conductor del discurso fue la frase «no hay que tenerle miedo al miedo», aplicada por Ortega a Nicaragua, Cuba y Venezuela frente a la presión de Washington. «Ellos quisieran que con esas amenazas el pueblo se aterrorizara, pero cuántos infiernos hemos pasado», añadió el dictador durante su intervención.
Ortega también aprovechó el acto para atacar a los expresos políticos nicaragüenses desterrados a Estados Unidos en 2023, acusándolos de solicitar una invasión contra su gobierno, y recordó las protestas de abril de 2018 como «el último infierno» que su régimen superó.
Sectores de la oposición nicaragüense interpretaron el discurso como «confrontativo, errático y revelador del temor» del régimen ante el aislamiento internacional, señalando que el miedo real reside en la dictadura y no en la población civil.
La solidaridad entre Managua y La Habana tiene una larga trayectoria de intercambios materiales y respaldo político mutuo.
Nicaragua envió alimentos a Cuba en varias ocasiones, incluyendo 50 contenedores de arroz y frijoles en diciembre de 2021 y un buque con donativos tras el incendio en la Base de Supertanqueros de Matanzas en agosto de 2022.
Por su parte, Cuba envió un millón de dosis de la vacuna Abdala a Nicaragua en octubre de 2021.
En julio de 2024, el primer ministro cubano Manuel Marrero Cruz asistió al acto por el 43° aniversario de la Revolución Sandinista en Managua, donde declaró: «Con Cuba y Nicaragua tendremos Revolución para rato».
Meses después, en mayo de 2025, Ortega y Rosario Murillo cometieron un error diplomático al felicitar a Díaz-Canel por el «123° Aniversario de la Independencia de la República de Cuba» eligiendo el 20 de mayo, fecha que el propio oficialismo cubano repudia oficialmente.
El discurso de Ortega se produce en un momento de mayor presión de la administración Trump sobre los tres regímenes. Semanas antes del acto, el dictador nicaragüense había calificado al presidente estadounidense de «desquiciado mental» por sancionar a sus hijos y por su política hacia Venezuela y Cuba.
En febrero de 2025, el secretario de Estado Marco Rubio acusó a los regímenes de Nicaragua, Cuba y Venezuela de ser «enemigos de la humanidad» por generar crisis migratorias.
La retórica de Ortega sobre el «miedo» contrasta con la realidad que vive el pueblo cubano: décadas de represión, escasez estructural y una crisis migratoria sin precedentes, producto de 67 años de dictadura comunista maquillada por los discursos de solidaridad de regímenes donde los ciudadanos viven en bajo el yugo de auténticos Estados de terror.
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