Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, llegó este jueves al Vaticano para mantener una audiencia privada con el papa León XIV en el Palacio Apostólico, en una visita que busca recomponer los lazos entre Washington y la Santa Sede tras semanas de tensión abierta entre el pontífice y el presidente Donald Trump.
Rubio, de confesión católica, llegó a las 11:15 hora local y fue recibido por el arzobispo bosnio Peter Rajic, nuevo prefecto de la Casa Pontificia.
La comitiva cruzó la Plaza de San Pedro bajo un fuerte protocolo de seguridad hasta entrar al pequeño Estado pontificio a través del Arco de las Campanas, reservado a autoridades.
Imágenes difundidas por The Vatican News en X mostraron al Papa y a Marco Rubio durante el encuentro de este jueves.
Hasta el cierre de esta nota, no han trascendido detalles sobre lo ocurrido en la reunión.
Cuba, en el centro de la agenda
Más allá de las tensiones diplomáticas, Cuba ocupa un lugar central en la reunión.
En rueda de prensa el martes en la Casa Blanca, Rubio reveló que quiere abordar la distribución de ayuda humanitaria en Cuba a través de la Iglesia Católica, señalando que el régimen de Díaz-Canel obstaculiza esa distribución.
«Estamos dispuestos a dar más ayuda humanitaria a Cuba, pero el régimen cubano tiene que permitirnos hacerlo», afirmó el secretario de Estado, según recogió la AFP.
En febrero de 2026, Estados Unidos envió seis millones de dólares en ayuda a Cuba a través de Cáritas Cuba.
Hay además nueve millones de dólares adicionales destinados a damnificados del huracán Melissa en el oriente de la isla que Washington quiere canalizar por vía eclesial, pero que el régimen bloquea.
El Vaticano tiene un historial consolidado como mediador entre Washington y La Habana: facilitó el acercamiento entre Obama y Raúl Castro entre 2014 y 2016, y bajo la administración Biden contribuyó a la excarcelación de 553 presos cubanos.
Rubio, hijo de inmigrantes cubanos que llegaron a Estados Unidos en 1956, ha encabezado los esfuerzos de la administración Trump para presionar al gobierno comunista de la isla.
La sombra del choque Trump-León XIV
La visita se produce en un contexto de tensión sin precedentes entre Trump y el pontífice, desencadenada por la guerra que Estados Unidos e Israel lanzaron contra Irán.
El 7 de abril, el papa calificó de «verdaderamente inaceptable» la amenaza de Trump de destruir «toda una civilización» iraní.
Trump respondió en Truth Social llamando al papa «débil en crimen» y «pésimo en política exterior», y publicó una imagen generada con inteligencia artificial en la que se representaba a sí mismo con iconografía similar a Jesucristo.
El papa respondió sin intimidarse: «No tengo ningún miedo de la administración Trump». Esta semana, Trump volvió a arremeter, acusando al pontífice de «poner en peligro a muchos católicos» por creer que «está bien que Irán tenga un arma nuclear».
Rubio negó que el viaje esté motivado por ese encontronazo y subrayó que «hay mucho de qué hablar con el Vaticano», citando la libertad religiosa como terreno de coincidencia entre ambas partes.
Una cita calificada de «conversación sincera»
El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado vaticano, con quien Rubio también se reunió tras la audiencia papal, anticipó el tono de la cita el miércoles:
«Imagino que hablaremos de todo lo que ha ocurrido en días recientes, no podemos evitar tocar estos asuntos», declaró ante periodistas, según la AFP.
Parolin confirmó que abordarían temas internacionales como América Latina, Cuba y Líbano, y resumió la postura vaticana en dos palabras:
«Vamos a escucharlo». El embajador de Estados Unidos ante la Santa Sede, Brian Burch, describió la cita como «una conversación sincera».
Es el segundo encuentro entre Rubio y León XIV: el primero tuvo lugar el 19 de mayo de 2025, cuando Rubio acudió junto al vicepresidente JD Vance, un día después de la misa inaugural del pontificado.
Esta vez, es Rubio -y no Vance- quien lidera la reconducción de la relación con la Santa Sede.
Tras la visita al Vaticano, Rubio tiene previsto reunirse mañana con la primera ministra italiana Giorgia Meloni, quien salió en defensa del Papa y fue a su vez criticada por Trump, quien amenazó con retirar tropas estadounidenses de Italia, España y Alemania.
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