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El secretario de Estado Marco Rubio advirtió este jueves que la administración Trump «no se quedará de brazos cruzados» mientras el régimen comunista de Cuba amenace la seguridad nacional de Estados Unidos, en un mensaje publicado en su cuenta oficial que acompañó el anuncio de nuevas sanciones contra entidades clave del aparato económico del régimen.
«Las sanciones de hoy demuestran que la administración Trump no se quedará de brazos cruzados mientras el régimen comunista de Cuba amenaza nuestra seguridad nacional en nuestro hemisferio. Continuaremos tomando medidas hasta que el régimen adopte todas las reformas políticas y económicas necesarias», escribió Rubio.
Las nuevas sanciones apuntan directamente a GAESA —el Grupo de Administración Empresarial S.A.—, a su presidenta ejecutiva Ania Guillermina Lastres Morera, y a la empresa minera estatal Moa Nickel S.A.
Rubio calificó a GAESA como «el corazón del sistema comunista cleptócrata de Cuba», un conglomerado militar que controla entre el 40% y el 70% de la economía formal cubana, con activos estimados en más de 18.000 millones de dólares, y que domina sectores como hoteles, puertos, remesas y comercio exterior.
El impacto fue inmediato: la empresa canadiense Sherritt International Corp., socia de Moa Nickel, suspendió todas sus operaciones en Cuba ese mismo día, repatrió a sus empleados expatriados y tres de sus directores presentaron su renuncia. Las acciones de la compañía cayeron hasta un 30% en bolsa.
La salida de Sherritt agrava aún más la crisis energética cubana, ya que la empresa operaba la planta Energas, que aportaba entre el 10% y el 15% de la capacidad de generación eléctrica del país.
Las sanciones se ejecutaron bajo la Orden Ejecutiva 14404 firmada por Trump el 1 de mayo, titulada «Imposición de sanciones a los responsables de la represión en Cuba y de las amenazas a la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos».
Esta escalada se enmarca en una presión sostenida que, desde enero de 2026, ha acumulado más de 240 sanciones contra Cuba, la interceptación de al menos siete tanqueros con destino a la isla y una reducción de entre el 80% y el 90% en las importaciones energéticas cubanas.
El resultado sobre la población es devastador: apagones de hasta 25 horas diarias afectan a más del 55% del territorio, y la Unidad de Inteligencia de The Economist proyecta una contracción económica del 7,2% para Cuba en 2026.
La advertencia de Rubio llega días después de que el propio secretario calificara la situación en Cuba de «inaceptable» y describiera al régimen como «comunistas incompetentes que no saben cómo arreglarlo», y tras declarar el miércoles en la sala de prensa de la Casa Blanca: «No te voy a decir lo que discutí con el Comando Sur, pero tenía que ver algo con Cuba».
Ese mismo día, EE.UU. desplegó personal adicional hacia el Comando Sur en medio de la escalada de presión sobre la isla.
El régimen respondió con su retórica habitual: Miguel Díaz-Canel calificó las medidas de «brutal bloqueo genocida» y acusó a Trump de «pobreza moral», mientras el canciller Bruno Rodríguez las tildó de «castigo colectivo al pueblo cubano» e «ilegales y abusivas». China, por su parte, expresó su «firme apoyo» a Cuba y exigió a Washington que cese las sanciones.
Rubio había sido categórico el 30 de abril: «Las profundas reformas económicas que Cuba necesita son imposibles bajo el régimen actual».
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