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El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, se reunió este jueves con el Papa León XIV en la Biblioteca privada del Palacio Apostólico del Vaticano, en una audiencia que se extendió entre las 11:15 y las 11:30 de la mañana (hora local).
Al concluir el encuentro, Rubio publicó un escueto mensaje en su cuenta oficial de X:, resaltando la sintonía de principios y valores que comparte la administración Trump y la Santa Sede «Subrayé nuestro compromiso compartido de promover la paz y la dignidad humana».
La visita se produce en un momento de tensiones sin precedentes entre el Vaticano y la Casa Blanca, y forma parte de un esfuerzo diplomático de la administración Trump para transmitir al pontífice los objetivos centrales de su política exterior.
Según la agenda oficial del Departamento de Estado, los temas incluyeron la libertad religiosa global, las ambiciones nucleares de Irán y la ayuda humanitaria a Cuba canalizada a través de la Iglesia Católica.
El eje más delicado de la reunión fue la guerra contra Irán. La Operación Furia Épica, lanzada el 28 de febrero, destruyó instalaciones nucleares iraníes en Natanz, Isfahán y Fordow, y desató una polémica abierta entre Trump y el Papa.
León XIV calificó la ofensiva de «injusta, no provocada, inmoral e ilegal» bajo la doctrina católica de la guerra justa, y tachó de «verdaderamente inaceptable» la retórica de Trump sobre destruir «toda una civilización».
Trump respondió atacando al pontífice en Truth Social, llamándolo «débil en crimen» y «terrible en política exterior», y llegó a afirmar: «Si yo no estuviera en la Casa Blanca, León no estaría en el Vaticano».
Apenas 48 horas antes de la visita de Rubio, Trump volvió a arremeter contra el Papa en una entrevista con Hugh Hewitt en Salem News Channel.
Rubio, por su parte, había defendido la postura de Washington el día anterior en una rueda de prensa en la Casa Blanca: «No entiendo por qué alguien —ni el Papa— pensaría que es buena idea que Irán tenga un arma nuclear». El Papa respondió con firmeza: «La Iglesia se opone a todas las armas nucleares desde hace años, no hay duda».
Al parecer, otro punto central de la agenda fue Cuba. Rubio anunció el miércoles su intención de ampliar la ayuda humanitaria a la isla, con la condición de que el régimen de Miguel Díaz-Canel permita su distribución directa al pueblo cubano sin intermediación del gobierno.
La estrategia consiste en usar a la Iglesia Católica y a Cáritas Cuba como canal exclusivo, evitando que los recursos queden en manos del régimen.
Estados Unidos ha destinado ya 9 millones de dólares en ayuda a Cuba desde el huracán Melissa, que devastó el oriente de la isla a finales de 2025. La ayuda canalizada a través de la Iglesia benefició a unas 24,000 personas en las provincias más afectadas.
El de este jueves e el segundo encuentro entre Rubio y León XIV. El primero tuvo lugar el 19 de mayo de 2025, un día después de la misa inaugural del pontificado, cuando Rubio asistió junto al vicepresidente JD Vance.
Esta vez, Rubio llegó al Vaticano con una delegación más amplia, fue recibido por el arzobispo bosnio Peter Rajic, nuevo prefecto de la Casa Pontificia, y la comitiva entró por el Arco de las Campanas bajo fuerte protocolo de seguridad.
El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado vaticano, había anticipado que la reunión sería una «conversación sincera» que abordaría «todo lo que ha ocurrido en días recientes».
El Rev. Antonio Spadaro, subsecretario de cultura vaticano, interpretó la visita como un reconocimiento implícito del peso global de la voz papal, no como un intento de alinear al pontífice con la postura de Trump.
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