El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, declaró este martes que Washington está dispuesto a enviar más ayuda humanitaria a Cuba, pero que el régimen cubano se lo impide, y anunció que llevará ese asunto a su próxima reunión con el papa León XIV en el Vaticano.
«Le dimos a Cuba 6 millones de dólares en ayuda humanitaria, pero no nos dejan distribuirla. Queremos hacer más… estamos dispuestos a dar más ayuda a través de la Iglesia, pero el régimen tiene que permitirlo», afirmó Rubio durante la rueda de prensa en la Casa Blanca, en la que sustituyó temporalmente a la portavoz Karoline Leavitt.
Rubio explicó que la estrategia de canalizar la asistencia exclusivamente a través de la Iglesia Católica y Cáritas Cuba busca garantizar que los recursos lleguen directamente al pueblo, sin pasar por manos del régimen.
Esa fórmula fue inaugurada tras el huracán Melissa, que devastó el oriente cubano a finales de 2025, y EE.UU. destinó inicialmente 3 millones de dólares en ayuda humanitaria para los afectados de esa región.
En febrero de 2026, Washington anunció una segunda partida, y el total comprometido ascendió a 9 millones de dólares, según informó el Departamento de Estado al abrir la puerta a más ayuda para Cuba.
Los envíos incluyeron alimentos básicos, kits de agua, artículos de higiene y linternas solares, y beneficiaron a unas 6,000 familias —hasta 24,000 personas— en las diócesis orientales de Holguín-Las Tunas, Bayamo-Manzanillo, Santiago de Cuba y Guantánamo-Baracoa.
El régimen cuestionó la ayuda de EE.UU. al pueblo cubano: el viceministro Carlos Fernández de Cossío la calificó de «proverbial hipocresía», argumentando que las sanciones estadounidenses superan los 5,000 millones de dólares anuales.
Rubio rechazó ese argumento de forma contundente y calificó al sistema cubano de «fallido», añadiendo que «lo único peor que un comunista es un comunista incompetente».
La Embajada de EE.UU. respaldó la labor de Cáritas Cuba en abril, destacando su trabajo para llegar a «los más necesitados cubanos de a pie», en un contexto en que ni siquiera la Iglesia puede sortear todos los obstáculos que impone el régimen a la distribución de asistencia.
El viaje de Rubio al Vaticano, programado para el jueves, se produce en un momento de tensión entre el presidente Trump y el papa León XIV, primer pontífice nacido en Estados Unidos y con ascendencia cubana por línea materna.
Este martes, Trump criticó públicamente al pontífice, acusándolo de poner en peligro a los católicos por su postura sobre Irán, aunque Rubio matizó esas declaraciones y las encuadró en la oposición del presidente a que Teherán obtenga armas nucleares.
El papa, que en febrero expresó «gran preocupación» por las tensiones entre Cuba y EE.UU. y pidió «diálogo sincero y eficaz», recibirá a Marco Rubio en el Vaticano el jueves 7 de mayo a las 11:30 de la mañana en el Palacio Apostólico.
Cuba atraviesa su peor crisis en décadas, con apagones de hasta 25 horas diarias en más del 55% del territorio y una contracción económica proyectada del 7,2% para 2026, agravada por la caída de entre 80% y 90% en las importaciones de petróleo tras la interrupción del suministro venezolano.
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