Leydis Aguilera, la primera diputada de origen cubano en el Parlamento uruguayo, defendió este sábado una posible transición política en Cuba, pero con caras nuevas. «La cúpula (del PCC) no puede quedarse en el poder. Ninguno de ellos», dijo.
Estas declaraciones fueron hechas en una entrevista conducida por Tania Costa en el programa Transición Cuba, en la que Aguilera fue consultada sobre si sería viable en Cuba un proceso similar al que atraviesa Venezuela desde el 3 de enero.
La diputada marcó una diferencia clara entre ambos casos: «Venezuela es un país que hasta hace 27 años era un país democrático», con una oposición organizada y «el liderazgo imponente de esta heroína que es María Corina Machado», añadió Aguilera.
En su opinión, la Isla, en cambio, enfrenta una realidad mucho más compleja. «Cuba hace casi 70 años que no sabe lo que es la libertad, lo que es una democracia, lo que son elecciones libres, lo que es pensar con cabeza propia».
Por eso, advirtió, que el proceso de transición cubano sería «bastante complejo» y descartó que alguien de la cúpula actual pudiera liderarlo: «No considero que ninguno de la cúpula pueda liderar este proceso de transición».
Aguilera también respondió implícitamente al llamado de Miguel Díaz-Canel a los cubanos en el exterior para que regresen e inviertan en la isla. Díaz-Canel cambió el tono hacia la diáspora en marzo, pero Aguilera lo rechazó con una sola frase: «El cambio en estos cuarenta y tantos años no ha sido realmente muy diferente».
Nacida en Moa, en la tierra roja del Oriente cubano, la diputada recordó su infancia marcada por el hambre y los apagones, y describió cómo el régimen le «lavaba el cerebro». «Nos ponían una venda en los ojos y un casco y un chip y nos lavaban y nos lavaban y nos lavaban el cerebro».
De pionera que gritaba «abajo el imperialismo y viva Fidel» a legisladora en Montevideo, Aguilera describió su trayectoria como un proceso de despertar que ahora siente como una responsabilidad. «Yo desperté, yo pude conocer otras cosas, yo tengo la responsabilidad también de quienes tienen los ojos cerrados: tengo que levantar la voz».
Esa voz la usa también para denunciar la crisis humanitaria que vive Cuba en 2026: hospitales cerrados, escuelas sin funcionar y madres que no pueden dar de comer a sus hijos.
Citó el mensaje que le envió una amiga desde la isla el mes anterior: «Estoy desesperada. Yo estoy en modo alerta. Esto es un desgaste sistemático. Esto es una tortura psicológica. Yo mañana no voy a mandar a mi hijo a la escuela porque yo no sé qué darle de comer».
La diputada, que coordina la Comisión de Asuntos Migratorios del Partido Nacional, ha criticado abiertamente a quienes defienden al régimen, y agradeció a Uruguay haberle dado libertad, democracia, su esposo y su hijo.
Y cerró con un mensaje directo a los niños de Moa, Las Tunas y La Habana: «Quien ha estado de rodillas tanto tiempo entiende, nosotros entendemos, que un mundo mejor es posible», dijo, añadiendo que el futuro de Cuba no está perdido.
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