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Cuba enfrenta este lunes una de las jornadas más críticas de su prolongada crisis energética, con apagones que podrían superar las 1,985 MW de afectación durante el horario pico nocturno, según el reporte oficial de la Unión Eléctrica.
A las 06:00 horas, la disponibilidad del Sistema Eléctrico Nacional era de apenas 1,430 MW frente a una demanda de 2,750 MW, con 1,305 MW ya afectados desde la madrugada.
Para el pico nocturno, el organismo proyecta una disponibilidad de solo 1,245 MW ante una demanda de 3,200 MW, lo que arroja un déficit de 1,955 MW: más de la mitad del país quedará sin electricidad.
El día anterior la situación fue igualmente grave: la máxima afectación alcanzó 1,887 MW a las 22:00 horas, «superior a lo planificado por la salida imprevista de la unidad 4 de la CTE Cienfuegos», según el parte oficial.
Este lunes se suma otro golpe al sistema: la unidad 1 de la CTE Felton —conocida oficialmente como Lidio Ramón Pérez, en Mayarí, Holguín— saldrá de servicio para mantenimiento por 96 horas, es decir, cuatro días más sin esa capacidad.
La planta de Felton ya arrastra problemas crónicos: su unidad 2 está en avería, y su Bloque 2 lleva en rehabilitación desde 2019 con reparaciones previstas hasta 2027-2028.
También están en avería las unidades 2 y 3 de la CTE Ernesto Guevara De La Serna y la unidad 5 de la CTE Antonio Maceo, mientras que las unidades 5 de Mariel, 6 de Renté y 5 de Nuevitas permanecen en mantenimiento.
En total, hay 425 MW fuera de servicio por limitaciones en la generación térmica.
Detrás del agravamiento está un detonante que el propio régimen reconoció: el agotamiento del petróleo donado por Rusia.
El 31 de marzo, el buque ruso Anatoly Kolodkin llegó al puerto de Matanzas con 100,000 toneladas métricas de crudo —unos 730,000 barriles—, el primer gran suministro en más de tres meses.
Pero el propio Miguel Díaz-Canel calificó ese envío de «simbólico», admitiendo que cubría apenas 10 días de consumo nacional y reactivaba poco más de 100 MW.
El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, advirtió el 22 de abril en la Mesa Redonda que ese combustible «solo alcanzaría hasta finales de abril».
Así fue: el petróleo ruso se agotó sin nuevos envíos confirmados para mayo, y el déficit volvió a dispararse por encima de los 1,500 MW.
La situación estructural es devastadora: Cuba necesita 100,000 barriles diarios de petróleo pero solo produce localmente 40,000, cubriendo apenas el 40% de sus necesidades.
Desde noviembre de 2025, la Isla dejó de recibir crudo venezolano tras la captura de Nicolás Maduro, y en febrero de 2026 México suspendió también sus envíos, disparando los apagones a niveles históricos.
Los 54 parques solares fotovoltaicos instalados aportaron 3,620 MWh este lunes con 531 MW de potencia máxima al mediodía, pero esa energía desaparece justo cuando más se necesita: durante el crítico pico nocturno.
El sistema ha sufrido al menos siete colapsos totales en los últimos 18 meses, incluyendo un apagón nacional el 16 de marzo de 2026, y sin nuevos suministros de crudo a la vista, el pueblo cubano enfrenta semanas de cortes que podrían superar todo lo registrado hasta ahora.
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