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El régimen cubano descartó este lunes la existencia de una epidemia de hepatitis A en la isla, pese a los brotes documentados entre marzo y abril en varias provincias, y reconoció al mismo tiempo que la situación sanitaria general es «muy compleja» a causa de la crisis energética.
El viceministro de Salud Pública, Julio Guerra, aseguró a la agencia EFE que «la situación epidemiológica en Cuba no ha variado» y que el país «no vive una epidemia» de hepatitis A, al referirse a los contagios registrados en provincias como Matanzas, Pinar del Río y Camagüey.
La falta de electricidad afecta el bombeo de agua, dificulta la conservación de alimentos y complica las condiciones higiénicas en hospitales y viviendas, un escenario que especialistas y ciudadanos relacionan con el aumento de enfermedades infecciosas.
La negativa oficial sigue el mismo patrón que se repitió con la epidemia de dengue y chikunguña de 2025, cuando el gobierno tardó meses en reconocerla formalmente, aunque los primeros casos se diagnosticaron en julio y las infecciones se dispararon en septiembre y octubre.
En Matanzas, el foco más grave, autoridades confirmaron 18 casos activos de hepatitis A en el barrio de Versalles el pasado 4 de mayo, con casos adicionales en Cárdenas y en la mayoría de los municipios de la provincia.
En Camagüey, ciudadanos y aparente personal de salud denunciaron en redes sociales entre 30 y 40 casos positivos diarios durante abril, mientras las autoridades locales reconocían solo un «incremento notable» pero negaban formalmente un brote.
La causa estructural de los contagios es el colapso de la infraestructura hídrica y de saneamiento.
Más de 300,000 habitantes de Matanzas carecen de suministro estable de agua, los pozos informales se multiplicaron de veinte a más de cuarenta entre octubre de 2025 y marzo de 2026 —muchos excavados cerca de fosas sépticas—, y en febrero de 2025 se detectó contaminación fecal por coliformes en la fuente de agua Bello.
El propio director del Centro Provincial de Higiene de Matanzas reconoció que «todo el mundo no tiene forma de hervir el agua, ya sea porque no posee gas o debe poner el carbón».
Más allá de la hepatitis A, el viceministro Guerra admitió una situación sanitaria de extrema gravedad. Resulta «muy difícil poder abrir la lista de espera quirúrgica sin los recursos y materiales necesarios», y los pacientes que aguardan una operación superan los 96,000, entre ellos más de 11,000 niños.
Esa cifra fue anunciada en marzo por el ministro de Salud, José Ángel Portal Miranda, y no ha sido actualizada desde entonces.
Guerra reconoció además que «continúan las faltas de insumo de medicamento» y que «tampoco podemos importar la cantidad de medicamentos o insumos que se necesitan» para cubrir la demanda, en parte por la reducción de vuelos y embarcaciones que ingresan al país.
El cuadro básico de medicamentos cuenta con 651 renglones, de los cuales 250 son importados y 401 de producción nacional.
En cuanto al dengue y la chikunguña, La Habana no ha informado a la población sobre la evolución de los casos desde diciembre pasado, aunque comunicó a la Organización Panamericana de la Salud que solo en enero se registraron 1,457 nuevos casos de chikunguña y dos muertes adicionales, tras los 65 fallecidos y 81,909 infectados que dejó la epidemia de 2025.
El viceministro Guerra indicó que el gobierno se prepara ahora para el verano con el objetivo de enfrentar potenciales brotes de arbovirosis, «especialmente el dengue y cualquier otra enfermedad que se transmita por mosquitos», una advertencia que llega mientras el sistema de salud opera, según datos del dossier, con apenas el 30% del cuadro básico de medicamentos disponible.
Preguntas frecuentes sobre la crisis sanitaria y brotes de hepatitis en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Existe una epidemia de hepatitis A en Cuba?
El régimen cubano niega que haya una epidemia de hepatitis A, aunque se han documentado brotes en varias provincias como Matanzas, Pinar del Río y Camagüey. Las autoridades han reconocido un aumento en los casos, pero insisten en que no se trata de una epidemia formal.
¿Cuáles son las causas del brote de hepatitis A en Cuba?
El colapso de la infraestructura hídrica y de saneamiento es la causa estructural principal de los contagios de hepatitis A en Cuba. La falta de suministro estable de agua potable y la contaminación fecal en las fuentes de agua han facilitado la propagación de la enfermedad.
¿Qué medidas recomienda el gobierno cubano para prevenir la hepatitis A?
Las autoridades recomiendan hervir y clorar el agua, proteger los alimentos y aislar a los pacientes con utensilios de uso exclusivo. Además, aconsejan acudir al médico ante síntomas como fatiga, ictericia, náuseas, dolor abdominal y orina oscura.
¿Cómo afecta la crisis sanitaria general en Cuba al manejo de la hepatitis A?
La crisis sanitaria en Cuba dificulta el manejo de la hepatitis A debido a la falta de insumos médicos, la escasez de medicamentos y problemas estructurales como el déficit de agua potable. Estas condiciones empeoran la situación epidemiológica y complican la respuesta adecuada a los brotes.
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