Manolín, El Médico de la Salsa, declaró en una entrevista con Tania Costa que ha perdido toda esperanza en una rectificación del régimen cubano y que la dictadura debe ser derrocada «a como dé lugar», marcando un giro rotundo en su postura pública.
El cantante, que históricamente había sido crítico del gobierno pero siempre dejaba abierta la posibilidad de un cambio desde dentro, explicó que esa puerta se cerró para siempre. «Creo que llegó el fin. Y eso es lo que ha cambiado en mí. Yo siempre he sido un crítico de ellos. Pero antes les dejaba la puerta abierta», confesó.
Su mensaje ahora es inequívoco. «Ya es abajo la dictadura. Se acabó. Se acabó ya. No se puede esperar nada de ellos. Demostrado está».
Manuel 'Manolín' González Hernández defiende que Cuba no pertenece a ningún grupo en el poder. «El país es de todos. No estamos obligados a obedecer eternamente a un grupo que le da la gana que las cosas sean como quieren ellos».
El artista fue contundente al describir la naturaleza del régimen. «No respetan leyes ni las mismas leyes de ellos respetan. La que ponen ellos, que son absurdas, bueno, la violan también. Y le pasan por arriba todo y te la aplican».
Para Manolín, la represión no afecta solo a quien la sufre directamente, sino a toda la sociedad cubana. Citó el caso de Luis Manuel Otero Alcántara, líder del Movimiento San Isidro, como ejemplo de esa lógica colectiva. «Cuando tú metes preso a Luis Manuel Alcántara, me estás metiendo preso a mí también. A todos. A su familia. A su amigo. ¿Qué tienen en la cabeza?»
El Tribunal Supremo Popular de La Habana ratificó en abril de 2026 que la condena de Otero Alcántara se extiende hasta el 9 de julio de 2026, rechazando un recurso de apelación. Amnistía Internacional lo reconoce como preso de conciencia y la ONU considera su detención arbitraria.
Manolín también rechazó la idea de que pensar diferente sea un crimen. «Delito es tomar represalia con alguien por sus ideas. Eso sí es delito. Pensar y tener ideas no es delito. Es muy de ser humano. Es la esencia de ser humano».
En este sentido, aclaró que su trayectoria personal es prueba de esa represión. Lleva 30 años prohibido en Cuba: primero vetado de la radio y la televisión, y luego despojado de su derecho al trabajo cuando siguió siendo popular pese a las restricciones, según ha comentado en la entrevista con CiberCuba.
«Por eso me fui a Miami. Fue una expulsión, porque yo quería seguir mi carrera y en Cuba no podía cantar», precisó, desmontando la versión de que su salida fue una decisión libre.
Algunos lo acusan de quedarse «entre primera y segunda», en el centro, sin definirse del todo. Rechazó esa lectura y reafirmó que siempre fue crítico, aunque con matices que ya no sostiene.
Su mensaje final al régimen resume la transformación de su postura. «Usted tiene la obligación de crear un país para todos. Mientras no haya un país para todos, aquí no hay justicia. No hay justicia en Cuba si el país no es de todos. Pero ya perdí la esperanza. Hay que tumbarlo a como dé lugar».
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