Manuel González Hernández, conocido como Manolín, El Médico de la Salsa, aseguró en una entrevista con Tania Costa para CiberCuba que, aunque nunca fue «trumpista», si Donald Trump y Marco Rubio cumplen su palabra y liberan a Cuba de la dictadura, tendrá sus fotos en su mesita de noche por el resto de su vida y con un gracias.
El cantante, que vivió aproximadamente cinco años en Cuba tras dos décadas de exilio, explicó que su posición es el resultado de una «radicalización» que le costó tres décadas alcanzar. Él mismo admite que pasó de criticar al régimen, pero «dejando siempre una puerta abierta» a exigir su derrocamiento sin condiciones.
«Ya me costó 30 años llegar a esta conclusión porque es muy difícil pedirle a otro que te saque la dictadura, pero es que no es opción», declaró el artista.
Manolín subrayó que su apoyo a la Administración Trump no es ideológico sino pragmático. «Por primera vez un gobierno norteamericano se compromete con eso, claro que hay que aprovechar».
El cantante reconoció que Trump ha dicho que ayudará a Cuba cuando termine con Irán, aunque admitió la incertidumbre sobre los plazos. Aun así, afirmó ver un compromiso real y llamó a los cubanos a arrimar al hombro.
Sobre la situación en la Isla, Manolín fue contundente: «Al pueblo cubano lo tienen atado de pies y manos, están armados hasta los dientes, patrulla, policía, armas, y le disparan al pueblo y le caen a palo y lo meten preso y sin piedad».
Por eso, reconoció que le resulta muy difícil desde el exterior llamar a la gente a arriesgarse. «Te lo digo sinceramente, en Cuba te matan».
El artista defendió que la solución debe venir con ayuda exterior y que la aceptaría «de quien sea», incluso de Haití. «Los delincuentes son ustedes, los traidores son ustedes, y si tenemos que pedir ayuda la aceptamos, cómo no», lanzó directamente al régimen.
Manolín calificó de «crimen» que la dictadura haya obligado a los cubanos a «vivir de limosna por la obsesión del poder», y enumeró lo que el régimen ha perdido: «La empatía, la humanidad, el sentido común, la vergüenza, los escrúpulos. Todo es el poder a cualquier costa».
Esta no es la primera vez que el cantante arremete públicamente contra el régimen. En abril pasado criticó el discurso de Díaz-Canel convocando al pueblo a prepararse para una supuesta agresión militar estadounidense, calificándolo de «una desgracia» y afirmando que «en Cuba no llaman al pueblo para nada bueno».
A pesar del tono urgente, Manolín llamó a pensar en el día después con serenidad. Pidió construir una Cuba post-dictadura «sin desquites y sin venganza», donde incluso quienes fueron comunistas puedan incorporarse a la democracia.
«No puede ser el cuento de nunca acabar, tenemos que marcar la diferencia», insistió.
El cantante cerró con una declaración de fe en el pueblo cubano y en el futuro de la Isla: «Bienvenida la ayuda de Trump, bienvenida la ayuda de Marco Rubio, bienvenida la ayuda. Ojalá que lo puedan hacer de la mejor manera».
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