Alejandra Franganillo, del Cuba Study Group, sobre Marco Rubio: «No abandonará a Cuba, es algo personal»

La joven boricua, hija de exiliados cubanos, trabajó en el equipo del hoy secretario de Estado, en su etapa de senador, y defiende su estrategia como la más eficiente en años



Alejandra Franganillo Foto © CiberCuba

Alejandra Franganillo, investigadora asociada al Cuba Study Group, que realizó prácticas en la oficina del ex senador Marco Rubio, descarta que la política de presión hacia el régimen cubano vaya a enfriarse bajo la administración Trump y lo atribuye directamente al compromiso personal del actual secretario de Estado.

La pregunta surgió a raíz de declaraciones recientes del presidente Trump que parecen apuntar hacia el diálogo con La Habana. Franganillo, nacida en San Juan, en una familia de origen cubano y con maestría en Estudios Latinoamericanos de Georgetown University, respondió con rotundidad en una entrevista con Tania Costa: «Yo creo que las cosas no se van a enfriar, yo sí creo que las cosas van a seguir porque yo tuve varias ocasiones que conocí a Marco Rubio y creo que es una persona excepcional, creo que es una persona que de verdad, de verdad cree y de verdad quiere y de verdad le interesa y siente mucho amor por los temas de Cuba, Venezuela».

«Yo creo que eso es algo personal para él y sobre todo el caso de Cuba. Yo sí creo que es personal. Yo sí creo que no va a abandonar a Cuba», añadió.

Franganillo destacó como ejemplo concreto de la eficiencia de la política de Rubio la decisión de permitir que el petróleo solo pueda enviarse al sector privado cubano, excluyendo al Estado y a las entidades militares.

«Después de tantos años en los cuales se desacreditaba la existencia del sector privado, tienes al secretario de Estado cubanoamericano que dice: mira, lo único que puede operar el petróleo es el sector privado», afirmó.

Esa medida se materializó el 25 de febrero de 2026, cuando Washington anunció que permitiría la reventa de crudo venezolano al sector privado cubano mediante licencias específicas, excluyendo expresamente a entidades militares, de inteligencia o del Estado. Según datos de Reuters, el sector privado cubano recibió desde EE.UU. casi 30,000 barriles de combustible ese año, principalmente a través del puerto de Mariel.

La investigadora también defendió el diálogo como herramienta necesaria, en contra de quienes abogan por una intervención militar: «Creo que puede que mucha gente no esté de acuerdo, pero sí creo que el diálogo es necesario, sí creo que lo que ha hecho Marco Rubio de sentarse a hablar con los altos funcionarios, de seguir las conversaciones, es necesario porque creo que una intervención puede causar resultados menos favorables».

Para Franganillo, la estrategia de Rubio responde a un conocimiento profundo de la realidad cubana. «Yo creo que Marco Rubio lo que está es muy estratégico, conociendo la realidad cubana, que es un país que está, como dijo Trump, destruido, un país que está acabado».

Este análisis llega en un momento de escalada sin precedentes de sanciones contra el régimen cubano. Desde enero de 2026, la administración Trump ha acumulado más de 240 medidas restrictivas e interceptado al menos siete tanqueros petroleros. El 7 de mayo, Rubio anunció sanciones directas contra GAESA, el conglomerado militar que controla entre el 40% y el 70% de la economía formal cubana, al que describió como «el corazón del sistema comunista cleptócrata de Cuba».

Franganillo subrayó además que Cuba carece de las condiciones mínimas para una transición inmediata: «No es simplemente sacar el gobierno y ya. Hay que crear bases, hay que crear instituciones, hay que crear una sociedad civil, porque tenemos presos políticos y tenemos la oposición fuera».

«No hay una oposición como Venezuela organizada lista para la tarea de una transición en Cuba. No existe eso. Entonces en Cuba hay que ir paso a paso», concluyó, respaldando la hoja de ruta gradual que, a su juicio, define la estrategia del secretario de Estado, que ya ha hablado de tres etapas: estabilización, reconstrucción y transición.

Rubio, hijo de inmigrantes cubanos que llegaron a EE.UU. en 1956, asumió el cargo el 21 de enero de 2025 convirtiéndose en el primer hispano en ocupar la jefatura de la diplomacia estadounidense, un vínculo familiar que Franganillo invoca para explicar por qué, en su opinión, Cuba nunca será para él solo un asunto de política exterior.

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