El padre José Conrado Rodríguez Alegre, párroco de la iglesia de San Francisco de Paula, en Trinidad, Sancti Spíritus, describió en una entrevista con Tania Costa la tensión que vive Cuba entre el deseo generalizado de cambio y el miedo paralizante a la represión, con una frase que ya había pronunciado en conferencias en Cienfuegos: «Todo el mundo quiere que haya velorio, pero nadie quiere poner el muerto».
El sacerdote, de 75 años y medio siglo de sacerdocio, ofreció estas declaraciones en medio de las protestas que estallaron este miércoles en varios municipios de La Habana, a raíz de apagones de hasta 20 y 22 horas diarias, reconocidos públicamente este por el ministro de Energía, Vicente de la O Levy, que confirmó que el régimen se ha quedado sin combustible para prestar el servicio eléctrico.
El padre Conrado aclaró que la frase no es un reproche al pueblo cubano: «Fundamentalmente el pueblo quiere que haya cambios. El pueblo está haciendo para que haya los cambios. Pero también durante bastante tiempo la gente no se decidía a actuar por el riesgo que corría, por las consecuencias que le traían».
Ese riesgo tiene nombre concreto: «La gente sabe que te pueden echar 5, 10, 15, 20 años de cárcel. Por expresarte. No porque tomes un cuartel», dijo en alusión al asalto al Moncada protagonizado por Fidel y Raúl Castro en julio de 1953.
Sin embargo, el sacerdote observa que esa parálisis está siendo vencida por la desesperación. Citó una frase que escuchó por primera vez a una prima suya hace unos 25 años y que hoy oye repetida por «montones de gente»: «Para vivir así, más vale morirse».
«Esta es la situación que tiene el pueblo de Cuba en este momento. Para vivir así, no, no, no, no se puede vivir así», afirmó.
Esa toma de conciencia, según el padre Conrado, se está traduciendo en acción directa: ciudadanos que se atreven a golpear cacerolas en las calles o a decirle a miembros del Partido Comunista: «Ustedes son una partida de asesinos, ustedes son nuestros enemigos, no son nuestros amigos; ustedes están sirviendo a un régimen que nos está oprimiendo, que nos está dañando».
El sacerdote enmarca este proceso como un cambio profundo e irreversible. «La gente tiene ansias de vivir de otra manera. Se ha dado cuenta que no solo le falta la comida, también le falta la libertad. Y yo creo que eso es algo que es, digamos así, imbatible».
Sobre el régimen, el padre Conrado fue tajante. «Ellos no tienen futuro, pero no lo quieren reconocer. Ellos siguen en el mismo lenguaje de hace 60, 50, 40 años atrás, pero el mundo ha cambiado, Cuba ha cambiado».
El historial de valentía del sacerdote respalda sus palabras. El pasado 12 de mayo, Mike Hammer se reunió por segunda vez con el padre Conrado, quien viajó expresamente desde Trinidad para compartir sus preocupaciones sobre la situación cubana. En enero, una visita anterior del jefe de misión de la Embajada de Estados Unidos en Cuba a la parroquia de Trinidad fue respondida por el régimen con un acto de repudio.
Al ser preguntado por si teme a ser detenido al regresar a Cuba, el padre respondió con serenidad: «El día 22 (de mayo de 2026), de hecho. Y lo digo tranquilamente, porque si me quieren coger preso en el aeropuerto... lo único que llevo cuando viajo es medicina».
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