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La historiadora y activista cubana Alina Bárbara López Hernández publicó este jueves un análisis en Facebook en el que sostiene que el régimen cubano desperdició tres «momentos bisagra» que le habrían permitido una transición ordenada: la implosión del campo socialista europeo a inicios de los noventa, la consulta constitucional de 2018 y el estallido social del 11 de julio de 2021.
El texto, titulado «A propósito del auge de las protestas sociales», se publica en un momento de máxima tensión, con apagones de entre 20 y 22 horas diarias en algunos circuitos de La Habana y una escalada de protestas que no se veía desde el propio 11J.
«Existen tres cosas imposibles de volver atrás: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida», escribe López, para señalar que cada una de esas coyunturas fue ignorada o respondida con represión.
Sobre el 11J, la activista es categórica: califica aquella jornada como «la protesta masiva popular más grande del proceso post 59» y afirma que, en lugar de abrir un diálogo, el régimen optó por el terror de Estado. «Fue un error fatal», escribe, pues desde entonces se produjo una «adaptación recíproca»: se naturalizó la represión estatal y, al mismo tiempo, se naturalizaron la protesta y la desobediencia ciudadana.
López cuestiona también el fundamento constitucional de la dictadura. «Declarar irreversible un sistema social, como hace el artículo 4 de la Constitución cubana, es un enfoque anti-dialéctico y pesimista que pretende transformar al sujeto social en un ente pasivo, obediente a una voluntad superior», escribe, y recuerda que el derrumbe del campo socialista demostró que ningún sistema es definitivo.
En su diagnóstico económico, describe 67 años de decisiones que convirtieron a Cuba en una nación dependiente y sin autonomía alimentaria. El grupo de poder «apostó todo a erigir hoteles y exportar servicios médicos» mientras descuidaba la infraestructura básica, y su existencia sin conflictos dependió siempre de un «país-pilar»: primero la URSS, luego Venezuela.
La activista también desmonta la narrativa oficial sobre el embargo. Afirma que el régimen «sabiendo que la hostilidad del gobierno norteamericano era una variable fija en la ecuación política, la ignoró deliberadamente, e incluso la fomentó cuando le convino», para luego quejarse de esa misma hostilidad mientras sus propias decisiones debilitaban al país.
«La burocracia política ha creado un Frankenstein en Cuba: un estado opresivo al que declararon eterno en una etapa de crisis sistémica irreversible, y en condiciones de la era digital en que ya no es posible ocultarlo», escribe López, y añade que ese Estado gasta cada vez más en vigilancia con cada vez menos recursos, lo que lo conduce a una autoaniquilación paulatina.
El régimen tampoco ha ofrecido salida digna alguna: ni diálogo nacional ni amnistía para los más de 775 presos políticos que registra Justicia 11J, 338 de ellos condenados por participar en las protestas de julio de 2021.
El análisis llega en medio de una crisis energética sin precedentes. La organización Cubalex documentó 229 protestas en la Isla durante marzo último, con un promedio de siete diarias y ubicadas en todas las provincias del país. Se trata de la cifra más alta registrada en un solo mes desde las manifestaciones masivas del 11 de julio de 2021.
Entre el 12 y 14 de mayo estallaron cacerolazos en al menos 12 municipios habaneros, con barricadas y fogatas en Guanabacoa, mientras la Embajada de EEUU emitía una alerta de seguridad por los apagones y las protestas.
López, que fue expulsada de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y detenida en múltiples ocasiones —incluida el 18 de abril de 2026 durante su protesta mensual en Matanzas—, cierra su texto con una advertencia directa a la dirigencia: «El día que salgan los tanques a la calle, el día que disparen abiertamente contra una protesta popular, esa violencia atraerá no solo sanciones sobre nuestro país, sino que será el aldabonazo cívico para que muchos compatriotas entiendan que solo queda comprometerse como sujetos políticos. Y lo harán. No tengo dudas al respecto».
Preguntas frecuentes sobre la crisis política y social en Cuba según Alina Bárbara López
CiberCuba te lo explica:
¿Cuáles fueron los "momentos bisagra" que el régimen cubano desperdició para una transición ordenada?
Según Alina Bárbara López, el régimen cubano desperdició tres oportunidades clave para llevar a cabo una transición ordenada: la implosión del campo socialista europeo a inicios de los noventa, la consulta constitucional de 2018 y el estallido social del 11 de julio de 2021. Estas coyunturas fueron ignoradas o respondidas con represión por parte del régimen.
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¿Cómo describe Alina Bárbara López la situación económica de Cuba?
López describe a Cuba como una nación dependiente y sin autonomía alimentaria debido a 67 años de decisiones económicas erróneas. El gobierno apostó por construir hoteles y exportar servicios médicos, descuidando la infraestructura básica. Esta dependencia se ha mantenido con países como la URSS y Venezuela como sostén principal.
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¿Qué crítica hace Alina Bárbara López sobre el artículo 4 de la Constitución cubana?
López critica que el artículo 4 de la Constitución cubana declara irreversible el sistema social, lo cual considera un enfoque anti-dialéctico y pesimista. Para ella, esto transforma al sujeto social en un ente pasivo, obediente a una voluntad superior. Resalta que ningún sistema es definitivo, como demostró el colapso del campo socialista.
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¿Cómo describe Alina Bárbara López la represión en Cuba tras el 11 de julio de 2021?
López es categórica al afirmar que el régimen cubano optó por el terror de Estado en lugar de abrir un diálogo tras las protestas del 11 de julio de 2021. Describe una "adaptación recíproca" donde se naturalizó tanto la represión estatal como la protesta y la desobediencia ciudadana.
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