El secretario de Estado Marco Rubio advirtió este viernes que hay 100 millones de dólares en alimentos y medicinas disponibles para el pueblo cubano ahora mismo, y que el único obstáculo para que lleguen es el propio régimen, en declaraciones difundidas por el Departamento de Estado en su cuenta oficial de X.
Rubio habló en una entrevista con NBC, donde fue categórico: «El pueblo cubano debe saber que hay 100 millones de dólares en alimentos y medicinas disponibles para ellos ahora mismo, y la única razón por la que no les están llegando es el régimen cubano».
El secretario de Estado subrayó que Washington impone una sola condición para entregar esa ayuda: que sea distribuida por organizaciones no gubernamentales, no por el gobierno cubano. «La única condición es que tiene que ser distribuida por organizaciones no gubernamentales. No puede ser una ayuda humanitaria que el gobierno se robe para sí mismo», declaró.

Rubio recordó además el antecedente de la ayuda entregada tras el paso del huracán Melissa: Washington comprometió nueve millones de dólares distribuidos íntegramente a través de Cáritas Cuba, sin que el régimen intermediara. Al 8 de mayo, el 82% de la primera donación de tres millones ya había sido ejecutada, beneficiando a unas 8,800 familias en Santiago de Cuba, Holguín, Las Tunas, Granma y Guantánamo.
El Departamento de Estado formalizó la oferta de los 100 millones mediante comunicado oficial el 13 de mayo, precisando que los fondos se canalizarían a través de la Iglesia Católica —Cáritas— y organizaciones no gubernamentales independientes, deliberadamente para excluir al Estado cubano. El comunicado también reveló que Washington había hecho «numerosas ofertas privadas» previas, incluyendo acceso gratuito a internet satelital vía Starlink, todas rechazadas por La Habana.
La postura del régimen ha dado un giro notable en apenas 48 horas. El 12 de mayo, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla calificó la oferta de «fábula» y «mentira de 100 millones de dólares». Sin embargo, el jueves el propio Rodríguez suavizó su postura y declaró que Cuba «no tiene inconvenientes en trabajar con la Iglesia Católica» y está «dispuesta a escuchar las características del ofrecimiento».
Ese mismo día, Díaz-Canel publicó en X que si EE.UU. tiene «verdadera disposición» de brindar ayuda conforme a prácticas humanitarias reconocidas, Cuba «no encontrará obstáculos ni ingratitud» y señaló como prioridades «combustibles, alimentos y medicinas».
Este giro coincide con una crisis energética de gravedad sin precedentes. El ministro de Energía Vicente de la O Levy admitió el jueves que Cuba «no tiene absolutamente nada de fuel, de diésel, solo gas acompañante». El déficit eléctrico superó los 2,204 MW en horario pico nocturno, con apagones de hasta 22 horas en La Habana.
La noche del jueves estallaron protestas en al menos 12 municipios habaneros, incluyendo Guanabacoa, Marianao, Playa, San Miguel del Padrón y Vedado, con barricadas, fogatas y represión policial. El Observatorio Cubano de Conflictos contabilizó 1,133 protestas solo en abril de 2026, un aumento del 29.5% respecto a abril de 2025.
El congresista cubanoamericano Carlos Giménez advirtió desde el 13 de mayo que el gobierno cubano buscaría «robarse la ayuda y lucrar al revendérsela al pueblo», una advertencia que Rubio convirtió en el eje central de su posición pública: la ayuda solo llegará al pueblo cubano si el régimen queda completamente fuera de la cadena de distribución.
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