Petrolera Exxon podría volver a operar en Venezuela tras salida en 2007

ExxonMobil negocia derechos de producción en hasta seis campos petroleros en Venezuela, casi dos décadas después de ser expulsada por Hugo Chávez en 2007.



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ExxonMobil, la mayor empresa energética de Estados Unidos, está en negociaciones avanzadas para adquirir derechos de producción petrolera en Venezuela, casi dos décadas después de que el gobierno de Hugo Chávez la expulsara del país, según informó el New York Times este jueves.

El posible acuerdo, que podría anunciarse antes de que termine mayo, involucraría contratos para producir petróleo en hasta seis campos en distintas regiones del país, de acuerdo con personas familiarizadas con las negociaciones que hablaron bajo condición de anonimato.

Exxon declinó comentar públicamente sobre las conversaciones. El gobierno venezolano y la estatal PDVSA tampoco respondieron a solicitudes de comentario.

El giro es notable: apenas en enero de este año, la compañía calificó a Venezuela como un país «no invertible».

En una reunión con el presidente Donald Trump el 9 de enero, el director ejecutivo de Exxon, Darren Woods, fue explícito: «Nos han confiscado los activos dos veces, así que puede imaginarse que reingresar una tercera vez requeriría cambios bastante significativos».

Su posición ha cambiado desde entonces. En una llamada de resultados del primer trimestre celebrada este mes, Woods señaló que la experiencia de Exxon en crudo pesado de Canadá le otorga ventaja en Venezuela, donde la mayoría del petróleo tiene propiedades similares.

«La inversión y los retornos lucen prometedores. Me siento positivo sobre lo que está ocurriendo, la oportunidad que hay», declaró.

Un grupo de empleados de Exxon viajó a Caracas en abril para evaluar los campos petroleros ofrecidos por el gobierno venezolano, según una de las fuentes consultadas por el Times.

El trasfondo político explica en buena medida la aceleración de las negociaciones. Tras la caída de Nicolás Maduro a inicios de enero, Trump instaló a Delcy Rodríguez —exvicepresidenta de Maduro y quien manejaba la industria petrolera bajo su gobierno— para gestionar la apertura económica de Venezuela hacia Estados Unidos.

Rodríguez reformó la Ley Orgánica de Hidrocarburos en enero para flexibilizar las condiciones a inversores extranjeros: contratos directos con PDVSA, exenciones tributarias, cuentas bancarias en el exterior y cláusulas de arbitraje internacional.

Atraer a Exxon se ha convertido en su prioridad absoluta. Según una persona familiarizada con las negociaciones, «el regreso de una compañía que en el imaginario popular encarna el poder petrolero estadounidense es la piedra angular de los esfuerzos de Rodríguez por atraer inversión y ganarse el favor de la administración Trump».

La historia entre Exxon y Venezuela es larga y conflictiva. La compañía comenzó a operar en el país en la década de 1940. En 2007, Chávez nacionalizó sus proyectos en la Faja del Orinoco, exigiendo participación mayoritaria de PDVSA.

A diferencia de sus competidores, Exxon se negó a negociar, abandonó el país e inició una prolongada batalla legal en tribunales internacionales. Venezuela aún le debe aproximadamente 1,000 millones de dólares en daños reconocidos por esos arbitrajes.

Tras su salida, Exxon volcó sus inversiones en Guyana, vecino y rival de Venezuela, desarrollando campos en el Atlántico también reclamados por Caracas, lo que la convirtió en blanco frecuente de los ataques de Maduro.

Varios factores aceleraron el cambio de postura. La guerra en Irán elevó los precios globales del petróleo, haciendo más atractivas las inversiones en nuevos mercados.

Además, en abril, su principal rival, Chevron, amplió su participación en Petroindependencia del 35.8% al 49% mediante un canje de activos con PDVSA, consolidando su posición en uno de los mayores depósitos de crudo del mundo. Varios analistas señalaron que esa expansión hizo estratégicamente insostenible para Exxon seguir ignorando Venezuela.

Si se concreta, el acuerdo marcaría el regreso de Exxon a un país con una de las mayores reservas de petróleo del planeta, cerrando casi veinte años de enfrentamiento con sus gobernantes socialistas y representando, según el Times, una victoria para el presidente Trump.

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