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La doctora Ivette García González, historiadora y profesora cubana, publicó el pasado miércoles en el portal CubaxCuba un análisis en el que argumenta que el régimen de La Habana ha sabido capitalizar la escalada de tensión con Washington para reforzar su control interno, ganar tiempo y articular una red internacional de respaldos que frena el impulso democrático en la isla.
En su artículo «A contracorriente: Cuba-Estados Unidos y la libertad», García González sostiene que el gobierno de la Isla es «incapaz de resolver la crisis sistémica y el conflicto interno con sus ciudadanos», pero «sabe lidiar y aprovechar los escenarios de tensión con EE.UU.» para sobrevivir y provocar «un cierto reflujo de la lucha democrática dentro del país».
La académica identifica siete respuestas concretas del régimen entre febrero y mayo de 2026, detonadas en gran medida por la intensificación de la presión estadounidense tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela el 3 de enero.
En el plano interno, la primera respuesta fue el incremento de la represión. La cifra de presos políticos alcanzó un récord histórico de 1.260, con 23 nuevos detenidos solo en abril, según Prisoners Defenders, entre ellos 35 menores de edad y 142 mujeres. Pese a ello, el Observatorio Cubano de Conflictos contabilizó más de 1.133 protestas y expresiones críticas en abril, evidencia de una resistencia ciudadana sostenida, refiere la investigadora.
La segunda respuesta interna fue la campaña de firmas «Por la Patria», presentada como respaldo popular espontáneo. El gobierno afirma que suscribieron más de seis millones de ciudadanos —el 81% de los mayores de 16 años—, cifra que García González califica de «increíble» y para la que señala testimonios de manipulación y coacción por parte del aparato del Partido y sus organizaciones subordinadas.
La tercera fue el desfile del 1º de mayo, que los medios oficiales presentaron con más de cinco millones de participantes y delegaciones de 152 organizaciones de 38 países, en medio de una represión previa contra sindicalistas independientes y activistas.
En el ámbito internacional, el régimen desplegó cuatro maniobras adicionales: flotillas de ayuda humanitaria con cientos de participantes de varios países, una campaña de propaganda coordinada desde sus embajadas en más de cien países, y la consolidación de una red de apoyo «estructural y adaptativa» con México, Rusia, China, Irán, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Turquía, según un informe de Gobierno y Análisis Político (Gapac), citado por la profesora.
La cuarta maniobra fue la obtención, por aclamación, de un asiento en el Comité de ONG del ECOSOC de la ONU para el período 2027-2030. García González califica el nombramiento de paradójico: «Han nombrado para esa comisión especializada en Sociedad Civil, a un gobierno que únicamente acepta en su país a organizaciones subordinadas al Estado».
La académica advierte que el discurso agresivo de Washington tampoco produce los efectos esperados: «Al parecer, el clima y el discurso agresivo de EE.UU. no está ayudando como se cree. Tampoco el silencio de otros actores importantes, como la Unión Europea, que se apartan más al quedar el conflicto en terreno de la doctrina Monroe».
Frente a ese panorama, García González propone la creación de un Movimiento Cívico Nacional cubano: «Le daría cuerpo, impulso político y autoridad moral a la ciudadanía cubana. Además de ser legítimo, atraería la solidaridad desideologizada del mundo, y, en cualquier escenario, sería un actor imposible de desconocer».
Su conclusión es a la vez un diagnóstico y una declaración de esperanza: «La dictadura cubana tendrá su fin, pero para que la transición ocurra, para que sea real y sostenible, se necesita una combinación inteligente de rutas; menos altisonante y con protagonismo de los sectores democráticos cubanos». Y cierra con una frase que resume su tesis: «Ni Cuba es una excepción, ni las dictaduras son invencibles».
Preguntas Frecuentes sobre la Situación Política y Social en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Cómo está el régimen cubano utilizando la campaña "Mi Firma por la Patria"?
El régimen cubano está utilizando la campaña "Mi Firma por la Patria" como una herramienta de propaganda, alegando que representa el respaldo del 81% de la población mayor de 16 años a la Revolución. Sin embargo, hay denuncias de coerción y manipulación en la recolección de firmas, con presiones documentadas en centros de trabajo y otras instituciones.
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¿Qué impacto tiene la represión en la población cubana?
La represión en Cuba ha alcanzado niveles históricos, con 1.260 presos políticos registrados y un aumento significativo de la represión interna en respuesta a la presión internacional. Esta situación genera un clima de miedo y limitaciones a los derechos fundamentales, provocando una resistencia ciudadana que se manifiesta en numerosas protestas y expresiones críticas.
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¿Cuál es la propuesta de la académica Ivette García González para enfrentar al régimen cubano?
Ivette García González propone la creación de un Movimiento Cívico Nacional cubano que daría cuerpo y legitimidad a la ciudadanía cubana, además de atraer la solidaridad internacional desideologizada. La académica sostiene que este movimiento podría ser un actor imposible de desconocer en cualquier escenario de transición política en Cuba.
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¿Cómo ha influido la presión de Estados Unidos en la situación política interna de Cuba?
La presión de Estados Unidos ha intensificado la represión en Cuba, con un aumento en el número de presos políticos y restricciones a las libertades civiles. A pesar de esto, el régimen ha utilizado estas tensiones para reforzar su control interno y justificarse ante la población, presentándose como víctima del imperialismo estadounidense. Sin embargo, estas acciones también han provocado un incremento en la resistencia y las protestas ciudadanas.
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¿Qué papel juega la comunidad internacional en la crisis cubana?
La comunidad internacional, especialmente países como Estados Unidos, ha impuesto sanciones y presionado al régimen cubano para liberar a los presos políticos y realizar reformas democráticas. Sin embargo, el silencio de actores importantes como la Unión Europea ha sido cuestionado por no contribuir efectivamente al cambio, mientras que el régimen busca consolidar apoyos con países como Rusia, China y Venezuela.
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