El mandatario cubano Miguel Díaz-Canel recorrió este jueves las instalaciones de la Empresa Agroindustrial de Granos Los Palacios, en Pinar del Río, para supervisar el proyecto arrocero conjunto entre Cuba y la empresa privada vietnamita Agri-VMA, mientras millones de cubanos siguen sin acceso regular al cereal más básico de su dieta.
La visita se produce en un momento de colapso arrocero sin precedentes: en 2024, Cuba produjo apenas 80,000 toneladas de arroz, el 13% de las 600,000 que necesita anualmente, y el gobierno importa el 100% del cereal que distribuye por la libreta de racionamiento, que solo garantiza unos tres kilogramos por persona al mes.
Acompañado por Roberto Morales Ojeda, miembro del Buró Político del Partido Comunista, el ministro de Agricultura Ydael Pérez Brito y autoridades territoriales, Díaz-Canel intercambió con directivos de Agri-VMA —incluido su presidente Nguyen Van Quang— y con trabajadores cubanos en los campos de cultivo.
Agri-VMA lleva unas tres campañas operando en Los Palacios con 1,000 hectáreas de tierra en usufructo, y ha cosechado en ese período 7,900 toneladas de arroz con un rendimiento promedio de 5,21 toneladas por hectárea, muy por encima del promedio nacional de 1,7 toneladas por hectárea registrado en 2024.
El director general de la empresa cubana, Michel Ballate Camejo, destacó que actualmente se cosecha a nueve toneladas por hectárea: «Rendimiento que hace muchos años, en el país, no veíamos».
El objetivo declarado es alcanzar un fondo de 4,000 hectáreas para garantizar la canasta básica y generar excedentes para venta en divisas, con miras a hacer el modelo autosustentable.
Sin embargo, la realidad sobre el terreno contrasta con el optimismo oficial. La libreta de racionamiento está en colapso y en varias provincias la entrega de arroz ha llegado en cantidades mínimas o en mal estado.
En febrero de 2026, en Las Tunas no había arroz disponible en el sistema estatal, y en mayo de 2026 reportes internacionales describían bodegas habaneras con 5,000 clientes asignados que solo ofrecían arroz, azúcar y chícharos.
El propio Ballate reconoció las carencias estructurales del proyecto: se está secando arroz en carreteras y pistas por falta de infraestructura industrial adecuada, y el «problema energético es muy fuerte». La empresa trabaja entre 13 y 14 horas diarias y busca instalar un horno de biomasa que ahorraría 2,050 litros diarios de diésel.
El historial del proyecto tampoco está libre de tensiones. En julio de 2025, Agri-VMA se quejó ante el gobierno cubano por tener 300,000 dólares congelados en el Banco Financiero Internacional, lo que le impedía transferir fondos a Vietnam para comprar materias primas. Pese a ello, Ballate aseguró que los empresarios vietnamitas «no han titubeado ni un segundo».
Díaz-Canel calificó los resultados como «prosperidad productiva» y señaló que la experiencia podría replicarse en otras provincias: «Toda la experiencia que se va acumulando aquí la podemos trasladar incluso a otros lugares».
En marzo de 2026, el mandatario ya había afirmado que «en poco tiempo Cuba podrá ser capaz de autoabastecerse de arroz», una promesa que suena lejana cuando la producción nacional en 2025 apenas alcanzó 111,000 toneladas, equivalente al 36% de lo que se cosechaba en 2018.
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