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Fotografías difundidas esta semana en Facebook muestran el estado de abandono del Complejo Deportivo Comandante Raúl Díaz Argüelles, en La Habana, una instalación construida para los XI Juegos Panamericanos de 1991 que hoy acumula óxido, maleza y caminos inundados tras más de tres décadas sin mantenimiento institucional.
El recinto, conocido popularmente como La Pelota Vasca, se ubica detrás del hospital clínico quirúrgico de 26, cerca del parque de Los Dinosaurios, en el municipio de Cerro y fue sede de competencias de frontenis, pala y otras modalidades de pelota vasca durante los Panamericanos celebrados del 2 al 18 de agosto de 1991 en la capital cubana.
Las imágenes compartidas en Facebook por el usuario David Martínez revelan un edificio de dos plantas con fachada rosa/salmón descascarada y detalles en azul turquesa, techo metálico estructural oxidado y sin cubierta, ventanas vacías sin cristales, postes de luz corroídos y senderos de concreto cubiertos por agua estancada de color marrón.
"Es un sitio cercano a mi casa. Se le conoce como 'La pelota vasca'. Se solía practicar ese deporte y otros similares ahí, hace mucho tiempo", detalló el propio Martínez.
Otros vecinos reconocieron de inmediato el lugar. "¿De la época de los Panamericanos del 91? Se me parece el complejo cercano al hospital clínico de 26 donde se jugaba frontenis, pala y otra de las variantes", comentó Karen Díaz.
El deterioro no es nuevo. En marzo de 2019, el periódico oficial Juventud Rebelde reportó que la instalación necesitaba una "reparación capital" gestionada entre el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder) y la Federación Internacional, intervención cuya concreción no ha podido verificarse en fuentes posteriores.
Lo que sí sobrevive, aunque apenas, es el patinódromo adjunto al complejo, y no por gestión estatal. "A lado está la pista de patinaje, que todavía está viva gracias a los padres de los niños que practican, que la mantienen viva", señaló Luis Manuel Afaro Frias en los comentarios.
El Complejo Raúl Díaz Argüelles fue parte del ambicioso programa de infraestructura deportiva levantado para los Panamericanos de 1991, el mayor evento deportivo continental organizado por Cuba, que también dejó como legado el Estadio Panamericano, el Velódromo Reinaldo Paseiro, el Complejo de Piscinas Baraguá y la Villa Panamericana, con 55 edificios prefabricados, instalaciones que hoy enfrentan distintos grados de deterioro.
El complejo lleva el nombre del general de brigada Raúl Díaz-Argüelles García, militar cubano nacido en La Habana el 14 de septiembre de 1937 y muerto en combate en Ebo, Angola, el 11 de diciembre de 1975, cuando el blindado en que se transportaba impactó una mina antitanque. Fue declarado Héroe de la República de Cuba de forma póstuma en 2015.
El abandono del recinto se inscribe en un patrón documentado de desidia institucional que afecta infraestructuras deportivas, culturales y habitacionales en toda la isla.
El cine XI Festival de Alamar fue declarado en "colapso total" en abril de este año; Tarará acumula 520 casas Art Decó abandonadas con escuelas y policlínico cerrados; y Boca Ciega presenta estructuras colapsadas y espacios completamente en ruinas.
También el Casino de Santa Fe se ha convertido en ruinas históricas, sumándose a una lista que crece sin que el régimen ofrezca respuestas ni planes de recuperación verificables.
Preguntas frecuentes sobre el abandono de infraestructuras deportivas y culturales en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál es el estado actual del Complejo Deportivo Raúl Díaz Argüelles en La Habana?
El Complejo Deportivo Raúl Díaz Argüelles se encuentra en un estado de abandono total, con óxido, maleza y caminos inundados después de más de tres décadas sin mantenimiento. Fue construido para los XI Juegos Panamericanos de 1991 y, a pesar de su importancia histórica, no ha recibido la atención necesaria por parte de las autoridades cubanas.
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¿Por qué se abandonan infraestructuras deportivas y culturales en Cuba?
El abandono de infraestructuras en Cuba se debe a la desidia institucional y falta de mantenimiento por parte del régimen. Este patrón es visible no solo en el Complejo Deportivo Raúl Díaz Argüelles, sino también en otros lugares como el Parque Lenin y el Balneario de San Miguel de los Baños, que sufren un deterioro similar. Además, la falta de planificación y recursos agrava la situación.
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¿Qué impacto tiene el abandono de estos espacios en la sociedad cubana?
El abandono de estos espacios limita las opciones recreativas y deportivas para la población cubana. La falta de mantenimiento de infraestructuras deportivas y culturales afecta directamente a la calidad de vida de los ciudadanos, especialmente a los jóvenes, que carecen de lugares adecuados para el desarrollo de actividades recreativas y deportivas. Esto contribuye al deterioro del tejido social y al desánimo generalizado en la población.
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