La paradoja del Capitolio: el régimen en Cuba utiliza los símbolos de la República que durante décadas intentó desacreditar

El régimen cubano utiliza el Capitolio de La Habana, símbolo de la República que buscó desacreditar, para eventos políticos, en medio de crecientes tensiones con EE.UU. y apagones generalizados.



El edificio acoge asimismo eventos de lujo como el Festival del Habano, a la manera de un Versalles tropical Foto © Cubasí y captura video Canal Caribe

El Capitolio Nacional de La Habana se convirtió este sábado en el escenario de una paradoja política difícil de ignorar, pues el régimen cubano eligió el hemiciclo del antiguo Senado de la República para celebrar la Audiencia Pública Parlamentaria "Cuba Quiere Paz", el mismo espacio que durante más de seis décadas intentó borrar de la memoria colectiva como símbolo de un pasado "corrupto y burgués".

Desde ese hemiciclo, la viceministra de Relaciones Exteriores Josefina Vidal Ferreiro declaró que "la agresión contra Cuba no está por materializarse. No es el peligro de un futuro posible, sino un acto que está ya en plena ejecución".

Captura de Facebook/Oscar Visiedo

Al respecto, el analista Oscar Visiedo sintetizó en su perfil de Facebook la paradoja en términos precisos. "Cuando una narrativa revolucionaria decrépita ya no alcanza para producir legitimidad, el poder busca apropiarse de la solemnidad de los símbolos republicanos que antes intentó borrar. Pero los símbolos tienen memoria propia. A veces el poder cree que usa un edificio. Y es el edificio quien termina derrotando moralmente al poder".

Visiedo cerró su análisis con una proyección sobre el propio edificio. "Ya se abrirán sus imponentes puertas para dar bienvenida a los legisladores multipartidistas que representarán la diversidad de pensamientos y proyectos", una frase que apunta a lo que el Capitolio fue concebido para ser —y que el régimen, al usarlo como escenografía de poder, involuntariamente recuerda.

La contradicción es estructural. La narrativa revolucionaria construyó su legitimidad durante décadas sobre la deslegitimación sistemática de la República (1902-1958), presentándola como etapa de dependencia, corrupción y fracaso histórico.

Captura de Facebook/Oscar Visiedo

Tras 1959, el nuevo poder disolvió el Congreso bicameral -Senado y Cámara de Representantes- y el Capitolio, inaugurado el 20 de mayo de 1929 como sede del poder legislativo, quedó vaciado de su función original y pasó décadas en deterioro.

El régimen nunca pudo demolerlo ni sacarlo de la memoria nacional. A partir de 2010 inició su restauración; la cúpula dorada fue devuelta en agosto de 2019 a un costo de 9,6 millones de dólares, con apoyo de especialistas rusos.

El edificio fue reconvertido en sede de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el parlamento unicameral de partido único.

El hemiciclo del Senado, donde habló Vidal, evoca representación plural, debate, Constitución y ciudadanía, exactamente lo que el régimen eliminó. No hay Senado, no hay pluralismo político, no hay República representativa funcionando allí.

Este no es un episodio aislado. En febrero de 2025, el Capitolio fue escenario del lujoso Festival del Habano, con élites comunistas y millonarios extranjeros, mientras más del 50 % de Cuba sufría apagones.

El cantautor Silvio Rodríguez denunció entonces "la desaparición paulatina del sentido de dignidad nacional" y la trivialización de la memoria histórica encarnada en el edificio.

Al respecto, Leticia Martínez, la jefa de comunicación del gobernante Miguel Díaz-Canel respondió defendiendo el acto con retórica oficial.

El contexto inmediato de la audiencia en el Capitolio Nacional es la mayor escalada de tensión entre Cuba y Washington en décadas, con más de 240 sanciones desde enero de 2026, caída de entre 80 % y 90 % en importaciones energéticas, apagones que sobrepasan las 24 horas continuas en varias localidades.

A ello se suma la Orden Ejecutiva 14404 del presidente Donald Trump, firmada el 1 de mayo, que amplió sanciones secundarias contra el emporio de la élite militar cubana GAESA y fijó el 5 de junio como plazo para que empresas extranjeras cortaran vínculos con entidades cubanas.

Vidal también calificó de "burda y fraudulenta imputación" los cargos penales presentados el 20 de mayo contra Raúl Castro por el derribo de dos avionetas de Hermanos al Rescate en 1996, que causó la muerte de cuatro cubanoamericanos, y advirtió que «cada día crece el peligro de una agresión militar contra Cuba".

Preguntas Frecuentes sobre el Uso de Símbolos Republicanos por el Régimen Cubano

CiberCuba te lo explica:

¿Por qué el régimen cubano utiliza el Capitolio Nacional de La Habana para eventos oficiales?

El régimen cubano utiliza el Capitolio Nacional de La Habana para eventos oficiales como un intento de legitimarse al apropiarse de símbolos republicanos que antes intentó borrar. Estos símbolos evocan pluralidad y representación, características que el sistema actual no ofrece, ya que el Capitolio fue originalmente concebido como sede del poder legislativo de una república representativa.

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¿Cuál es la paradoja del uso del Capitolio Nacional por parte del régimen cubano?

La paradoja radica en que el régimen cubano, que durante décadas intentó desacreditar los símbolos republicanos como corruptos y burgueses, ahora los utiliza para sus eventos oficiales. Esto se interpreta como un reconocimiento implícito de la legitimidad que estos símbolos aún poseen en la memoria colectiva cubana, a pesar de los intentos de borrarlos.

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¿Qué representa el Capitolio Nacional en el contexto actual de Cuba?

El Capitolio Nacional representa un símbolo de la República, de pluralismo y de debate democrático, elementos que el régimen actual ha eliminado del sistema político cubano. Su uso por el gobierno actual resalta la contradicción entre la narrativa oficial y la realidad de un sistema de partido único sin pluralismo ni elecciones libres.

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¿Cómo ha afectado la restauración del Capitolio a la percepción pública del régimen?

La restauración del Capitolio ha sido vista como un intento del régimen de apropiarse de la solemnidad de símbolos pasados para ganar legitimidad. Sin embargo, esta acción también resalta la brecha entre la imagen que el gobierno quiere proyectar y la realidad de una nación que sufre apagones, escasez y represión. La inversión en la restauración contrasta con la falta de recursos para necesidades básicas de la población.

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