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El escritor cubano Gerardo Fernández Fe publicó esta semana en la revista Letras Libres un ensayo sobre Max Aub y Cuba en el que usa la figura del intelectual español exiliado como espejo para reflexionar sobre la situación actual de la isla, y concluye que en La Habana de 2026 «no existe siquiera la esperanza que había en España antes de la muerte de aquel dictador que dormía cerca de la mano incorrupta de Santa Teresa de Jesús».
El ensayo parte de un intercambio en redes sociales entre la periodista cubana exiliada Ileana Medina —residente en Santa Cruz de Tenerife desde hace unos 30 años— y una amiga española que comparó la situación cubana con la España franquista. Medina respondió sin rodeos: «Ya te digo yo que la vida en la España de Franco era un jardín con respecto a lo que es Cuba hoy».
Fernández Fe toma esa frase como punto de partida para trazar un paralelismo literario e histórico entre dos dictaduras, recurriendo a los dos grandes diarios de viaje de Max Aub: Enero en Cuba (1969) y La gallina ciega (1971).
Aub —escritor, dramaturgo y liberal de izquierda sin simpatías por la Unión Soviética— llegó a La Habana el 23 de diciembre de 1967 y participó en el Congreso Cultural de La Habana, celebrado del cuatro al 11 de enero de 1968, que reunió a más de 500 intelectuales y al que calificó de «despropósito». Su ilusión inicial fue notable: el primer día anotó «Si todos los anarquistas del mundo se pusieran de acuerdo, ¡qué monumento le levantarían a Fidel Castro!», y aventuró que «es imposible que Fidel se entienda con los soviéticos», ocho meses antes de que los tanques de Moscú entraran en Praga.
Pero la realidad fue erosionando esa ilusión. En Enero en Cuba, Aub criticó el «clásico desbarajuste de los países socialistas» en los servicios y la complicidad del régimen con el franquismo por razones comerciales: «Cuba mantiene relaciones comerciales excelentes con España, su revolución vive gracias a la URSS. Es triste, es verdad y, ahí sí, no hay más que callar», escribió el seis de enero de 1968.
Año y medio después, Aub regresó a la España franquista entre agosto y noviembre de 1969, experiencia plasmada en La gallina ciega. Lo que encontró lo exasperó por razones opuestas: una sociedad que había dejado de hablar mal de Franco y solo miraba al futuro. «Estuve el mayor tiempo posible con gente joven, ninguno me preguntó nunca nada acerca de la Guerra Civil. Los periodistas me hicieron más de 50 entrevistas, en ninguna me preguntaron nada acerca de la contienda», lamentó. Un amigo le hizo notar la diferencia entre ambas dictaduras: «Tal vez le importaría más que se metieran con Fidel Castro», le dijo, refiriéndose a Franco.
El desencanto con Cuba se profundizó cuando en 1971 se produjo el Caso Padilla: el poeta Heberto Padilla fue detenido y forzado a una autocrítica pública. Aub sentenció: «Si no fuese ridículo sería asqueroso». El 21 de diciembre de ese año le escribió una carta personal a Fidel Castro: «Dese usted prisa, compañero, bien está la justicia, pero para seres vivos. A los muertos no les sirve; a un pueblo hambriento, disminuido, cacoquimio, tampoco». La misiva, motivada en parte porque su nieto de 15 años pasaba hambre en La Habana, concluía con una pregunta demoledora: «Patria o muerte, gritaban, y ése es el problema. Usted escoge. ¡Venceremos! ¿Quién? ¿A quién?»
Fernández Fe ancla su reflexión en los datos de la Cuba de 2026, donde la crisis es la más grave desde el Período Especial. Una encuesta de El Toque con más de 42,000 respuestas válidas reveló que el 96% de los cubanos considera urgente un cambio político y el 60.9% apoya una intervención militar directa de Estados Unidos. Los apagones superan las 20 horas diarias, con déficits eléctricos récord de 2,153 MW, y el 33.9% de los hogares tiene al menos un miembro que se va a dormir con hambre.
El ensayo imagina a Aub aterrizando hoy en Rancho Boyeros y comprendiendo en 24 horas lo que en 1967 tardó semanas en ver. Fernández Fe cierra con una imagen del escritor asomado al balcón del Habana Libre, solo, mirando el mar mientras suena el Adagio for Strings de Samuel Barber: «Música de tragedia. La que nos toca. Antes de regresar a la ilusión».
Preguntas frecuentes sobre la situación actual de Cuba y el paralelismo con la España franquista
CiberCuba te lo explica:
¿Es comparable la situación actual de Cuba con la España franquista?
El escritor Gerardo Fernández Fe argumenta que la situación en Cuba en 2026 es aún más desesperanzada que la de España antes de la muerte de Franco. Fernández Fe utiliza la figura del intelectual Max Aub para reflexionar sobre ambas dictaduras y destaca que, a diferencia de la España franquista, en Cuba la población enfrenta una crisis humanitaria sin precedentes, con apagones, escasez de alimentos y un clamor generalizado por un cambio político.
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¿Por qué la situación en Cuba es crítica en 2026?
La crisis en Cuba es la más grave desde el Período Especial, con apagones de más de 20 horas diarias y una población que sufre hambre y escasez de servicios básicos. Según una encuesta, el 96% de los cubanos considera urgente un cambio político, y un porcentaje significativo apoya la intervención militar de Estados Unidos. La falta de combustible y electricidad, junto con la dependencia de importaciones, han generado un colapso económico y social.
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¿Qué opinan los intelectuales cubanos sobre el futuro cultural de la isla?
Algunos escritores sostienen que la cultura cubana ya no tiene su centro en la isla, sino que se ha dispersado por el mundo. Esta dispersión se debe a la emigración masiva de cubanos y al control cultural ejercido por el régimen. Estos intelectuales advierten que cuando el sistema cubano desaparezca, el andamiaje cultural actual podría colapsar, pero también reconocen que existen numerosos focos culturales cubanos en el extranjero que continúan prosperando.
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¿Cuál es la percepción internacional de la crisis cubana?
La comunidad internacional, a través de organismos como la ONU, ha descrito la situación en Cuba abocada a un colapso humanitario. La falta de recursos energéticos, la escasez de alimentos y medicinas, y el éxodo masivo de ciudadanos cubanos son señales de una crisis profunda. A pesar de los intentos propagandísticos del régimen por minimizar la gravedad de la situación, la realidad es ampliamente reconocida por periodistas, escritores y expertos internacionales.
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