El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, compareció este martes ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado para defender el presupuesto del Departamento de Estado para el año fiscal 2027 y dejó una frase que resume la doctrina de la administración Trump: «El gobierno de los Estados Unidos no es una organización benéfica».
Rubio fue el único testigo convocado en la audiencia, titulada «Revisión de la solicitud presupuestaria del Departamento de Estado para el año fiscal 2027», y su declaración de apertura marcó el tono de toda la comparecencia.
«No estamos aquí para actuar como trabajadores sociales; estamos aquí para ganar. Estamos aquí para ganar en nombre del pueblo estadounidense y en defensa del interés nacional; para ganar para nuestro país, para el pueblo de Estados Unidos y para las cosas que son importantes para nuestro futuro. Esa es nuestra razón de ser», declaró el secretario ante los senadores.
El secretario de Estado también subrayó que la política exterior de Washington tiene un único norte: «Nuestra política exterior está enfocada exclusivamente en los intereses nacionales de los Estados Unidos de América, en la defensa de nuestro país, tanto en su defensa militar como en nuestra seguridad, pero también en nuestra seguridad económica y en la fortaleza de nuestra economía, nuestra soberanía y nuestro futuro».
El jefe de la diplomacia estadounidense reconoció el poderío de su país, pero advirtió que ese poder tiene un límite moral: «Seguimos siendo la única superpotencia global del mundo, el país más poderoso de la Tierra. Tenemos la economía más grande, contamos con las Fuerzas Armadas más formidables y poderosas que haya conocido la humanidad», dijo, para añadir que «todo esto significa muy poco si ese poder no se utiliza para proteger a las personas que lo construyeron».
El presupuesto que Rubio defiende asciende a 33,600 millones de dólares, según la justificación presupuestaria oficial publicada en abril de 2026, en un contexto de debate en el Congreso sobre los recortes a la diplomacia estadounidense.
En materia hemisférica, Rubio destacó la construcción de una coalición de más de una docena de países latinoamericanos y caribeños alineados con Washington en temas de seguridad y prosperidad económica, y señaló las excepciones con nombre propio.
«Básicamente, salvo Nicaragua, Cuba y, por supuesto, Venezuela, que sigue enfrentando algunos desafíos, en términos generales esta es ahora una región llena de aliados de Estados Unidos, de líderes amistosos hacia Estados Unidos y de una orientación favorable a nuestro país», afirmó.
Rubio también advirtió que esa alineación regional debe traducirse en acciones concretas para revertir «20 años de abandono» durante los cuales «China y otras potencias globales se han entrometido en nuestro hemisferio occidental, en perjuicio no solo de los intereses nacionales de Estados Unidos, sino también, en nuestra opinión, de los pueblos de esos países».
El secretario, quien ha declarado públicamente que aspira a que la caída del régimen cubano sea el legado de su carrera, calificó al presidente de Colombia de «problemático» y describió a Brasil como un país «en medio de un ciclo electoral».
La comparecencia de hoy ante el Senado es solo la primera de dos: mañana, Rubio testificará ante el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes en una audiencia titulada «Solicitud presupuestaria del Departamento de Estado para el año fiscal 2027: un compromiso con la política exterior de América Primero».
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