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Mike Hammer, jefe de misión de la Embajada de Estados Unidos en La Habana, se reunió este martes con la cúpula de la Iglesia Católica cubana para avanzar en la coordinación logística de los $100 millones en ayuda humanitaria que la administración Trump destinará al pueblo cubano.
El encuentro, descrito por la Embajada como «fructífero», incluyó al Cardenal Juan de la Caridad García Rodríguez, arzobispo de La Habana, y a los monseñores Arturo González Amador y Eloy Ricardo Domínguez Martínez, presidente y secretario general, respectivamente, de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba.
«Reunión fructífera con el Cardenal Juan de la Caridad y Monseñores Arturo y Eloy para hablar de los $100 millones en ayuda humanitaria adicional que la Administración Trump va a proporcionar a Cubanos de a pie a lo largo de la isla a través de la Iglesia Católica y otras entidades confiables», publicó la Embajada de EE.UU. en Cuba.
La misión diplomática confirmó que se seguirá trabajando con Cáritas Cuba para canalizar la asistencia hacia los más necesitados, sin intermediación del gobierno cubano.
La oferta de $100 millones fue anunciada por el secretario de Estado Marco Rubio el 8 de mayo desde Roma y formalizada por el Departamento de Estado el 13 de mayo, con la condición expresa de que los fondos se distribuyan exclusivamente a través de la Iglesia Católica, Cáritas y organizaciones humanitarias independientes.
El régimen cubano respondió con ambigüedad: primero negó haber recibido una oferta formal, luego dijo estar «dispuesto a escuchar» los detalles, mientras el canciller Bruno Rodríguez calificó la propuesta de «fábula».
El 21 de mayo, Rubio afirmó que Cuba «habría aceptado» la oferta, aunque aclaró que no estaba claro si La Habana había aceptado también las condiciones de distribución.
La reunión de este martes sugiere que la coordinación avanza por el canal eclesiástico con independencia de la postura oficial del régimen.
Este mecanismo no es nuevo: la Iglesia Católica y Cáritas Cuba ya sirvieron de canal tras el huracán Melissa en octubre de 2025, cuando EE.UU. entregó primero tres millones de dólares y luego completó hasta $6 millones en asistencia humanitaria distribuida en las provincias orientales de Santiago de Cuba, Holguín, Bayamo/Granma y Guantánamo-Baracoa.
Al 8 de mayo de 2026, Cáritas había ejecutado el 82% de esa primera donación, con entregas a 8,800 familias, priorizando adultos mayores, madres solteras y personas con discapacidad.
La reunión de este martes marca el inicio de la fase de coordinación para escalar ese mecanismo a una cifra 16 veces mayor, en lo que sería la mayor operación de ayuda humanitaria estadounidense canalizada a través de la Iglesia Católica en Cuba.
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