Miguel Díaz-Canel exigió a España y a la Unión Europea defender a sus empresas y ciudadanos frente a las sanciones de la administración Trump, en una entrevista concedida al medio español elDiario.es en La Habana donde abordó la salida de empresas españolas de la isla.
La entrevista se produce el mismo día en que venció el plazo fijado por la administración Trump para que las empresas extranjeras cortaran vínculos con GAESA, el conglomerado militar cubano que controla aproximadamente el 40% de la economía de la isla.
«La UE y España tienen que proteger a su empresariado y a sus ciudadanos. No pueden permitir que les impongan leyes extraterritoriales desde otro país», afirmó el mandatario cubano.
Díaz-Canel describió la presión de Washington como una estrategia deliberada: «Trump busca la asfixia de Cuba para que haya un estallido social y tenga el pretexto para intervenir».
El gobernante cubano identificó tres escenarios que, según él, persigue la administración estadounidense: provocar un estallido social para intervenir con pretexto humanitario, apoderarse de la economía cubana mediante presión coercitiva para imponer un cambio de sistema político, y una agresión militar directa.
Sobre esta última posibilidad, advirtió que «invadir Cuba costaría cientos de miles de vidas cubanas, pero también le costaría al invasor grandes pérdidas humanas».
La entrevista se produce días después de que las cadenas hoteleras Meliá e Iberostar anunciaran su retirada de los hoteles vinculados a GAESA, junto con la canadiense Blue Diamond Resorts, las navieras Hapag-Lloyd y CMA CGM, y entidades financieras como el Banco Sabadell.
Díaz-Canel reconoció que estas empresas «se están yendo en contra de su voluntad» y abrió la puerta a nuevos operadores: personas o entidades de otros países «que no tienen ni cuentas en Estados Unidos ni dependencia con Estados Unidos».
El gobernante cubano apeló a los lazos históricos y comerciales entre Cuba y España para reclamar una posición más firme de Madrid y Bruselas, señalando que el embargo ya no afecta solo a la isla sino también a bancos españoles y europeos, turistas e inversores.
El día previo al vencimiento del plazo, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) bloqueó formalmente al Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias e incluyó en la lista de nacionales especialmente designados al propio Díaz-Canel, a su esposa Lis Cuesta Peraza, a su hijastro Manuel Anido Cuesta —residente en Madrid—, a Alejandro Castro Espín y a su hijo Raúl Alejandro Castro Calis.
Sobre el diálogo con Washington, Díaz-Canel afirmó que Cuba está dispuesta a negociar, pero bajo condiciones claras: «Tiene que ser un diálogo sin presiones, en igualdad de condiciones, sin condicionamiento con relación a cambios en nuestro sistema político y social».
La crisis energética que padece el pueblo cubano agrava el contexto: hay una lista de espera de más de 100,000 pacientes para operaciones quirúrgicas, entre ellos más de 12,000 niños, a causa de los apagones provocados por la escasez de combustible.
«Si somos tan insuficientes, si somos tan incompetentes, ¿por qué me bloquea? ¿Por qué no dejas que me derrumbe por mí mismo?», desafió Díaz-Canel al final de la entrevista, en una frase que resume la postura del régimen ante la presión máxima de la administración Trump.
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