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Un padre cubano escribió una carta en la que describe, con una crudeza que ha conmovido a miles de personas, la vida cotidiana de su familia bajo la crisis que impone el régimen: más de 20 horas diarias sin electricidad, hijos desnutridos y la imposibilidad de llevarlos a la escuela porque no tienen «un vaso de leche que llevarse al estómago».
El texto fue publicado en Facebook por la usuaria Mary Canela. El autor pidió quedar en el anonimato por temor a represalias, un recurso cada vez más común entre los cubanos que quieren denunciar la crisis desde dentro de la Isla sin exponerse a la represión del Estado.
«Escribo en total oscuridad, pero no solo la de estos interminables apagones, sino la de un futuro que ustedes han apagado en Cuba por completo», arranca la misiva, dirigida directamente a quienes gobiernan el país.
El hombre se describe como un obrero cuyos ingresos apenas alcanzan para alimentar a su familia «unos tres días» al mes. Él y su esposa prefieren no comer para darles algo a sus hijos. «Mi casa dejó de ser un hogar, es una celda de castigo, donde solo podemos clamar a Dios y darle a los niños lo que podamos conseguir aunque mi esposa y yo no comamos nada», escribe.
La carta detalla cómo el poco alimento que logran comprar se echa a perder por los apagones: «Ese pedazo de pollo que costó el salario de un mes se echa a perder en el refrigerador desprendiendo olor a derrota que invade la cocina».
Sus hijos tampoco duermen. «Se pasan la noche llorando, bañados en sudor, devorados por los mosquitos y los jejenes en medio de un calor asfixiante, mientras nosotros los abanicamos con un cartón hasta que nos duelen los brazos», relata.
A la falta de luz se suma la ausencia de agua y medicamentos. «Las farmacias están vacías. Los hospitales son museos de la carencia. No hay un analgésico, no hay un antibiótico, no hay gasas», denuncia.
El padre rechaza con firmeza el argumento oficial: «Ya no resisto escucharlos hablar de 'bloqueos' y 'sacrificios', porque el único bloqueo que nos asfixia hoy es la incapacidad de su sistema para darnos una vida digna».
Seguidamente, arremete contra la dirigencia del país: "Mientras ustedes viven en una Cuba de privilegios y paneles solares, nosotros vivimos en la Cuba de la supervivencia extrema, donde un joven ya no sueña con graduarse, sino con un pasaporte para no volver jamás».
Y subraya el deseo de un cambio para él y todo el pueblo: "No queremos más explicaciones en televisión, no queremos màs reuniones que no garanticen cambios, no queremos màs ineptos que son una burla en la sociedad. No queremos gobernantes que no nos representan».
El padre cierra su carta con una advertencia que resume el hartazgo de millones: «La historia no los recordará como héroes de la resistencia, sino como los administradores de la miseria. (...) Un pueblo que ya lo perdió todo, ha perdido también el miedo».
La carta circula en un contexto de colapso eléctrico sin precedentes, con déficits que superaron los 1,960 MW el pasado viernes, dejando al 65 % del país sin luz simultáneamente.
El salario medio estatal ronda los 6,930 pesos cubanos, unos 13 dólares al cambio informal, mientras una libra de cerdo cuesta entre 900 y 980 pesos. El Food Monitor Program documenta que el 96,91 % de la población carece de acceso adecuado a alimentos y que el 33,9% de los hogares reportó que algún miembro se fue a dormir con hambre en los últimos 30 días.
Los comentarios a la publicación de Mary Canela amplifican el dolor del padre anónimo.
«Esto es como una guerra psicológica que nos ha tocado vivir a los cubanos de a pie, porque ellos, los dirigentes, no están pasando ninguno por este proceso y no les importa nada», escribió un seguidor.
Una madre confesó: «No sé qué tiempo lleva mi hijo más pequeño durmiendo en el piso por el calor, de los mosquitos ni hablar, me duele tanto verlo en el suelo».
Otra mujer recordó el Período Especial de los años 90: «Ahora se repite la historia, pero ya estoy mayor y cansada, muy cansada de aguantar tanta injusticia. Ya en este país no se vive, se sobrevive y muy mal».
En abril de 2026 se registraron más de 1,100 protestas en Cuba, un 29,5 % más que en el mismo mes del año anterior. El régimen ha respondido con arrestos y cortes de Internet.
Preguntas frecuentes sobre la crisis en Cuba y su impacto en las familias
CiberCuba te lo explica:
¿Cómo afecta la crisis energética a las familias cubanas?
La crisis energética en Cuba provoca apagones prolongados de hasta 20 horas diarias, afectando la vida cotidiana de las familias. Sin electricidad, se pierden alimentos por falta de refrigeración, el calor se vuelve insoportable y los niños no pueden dormir bien. La falta de luz también complica la preparación de alimentos y el acceso a servicios básicos como el agua y los medicamentos.
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¿Cuál es la situación alimentaria actual en Cuba?
El acceso a alimentos en Cuba es extremadamente limitado, con el 96,91% de la población careciendo de alimentos adecuados. El precio de los productos básicos, como la carne, es inalcanzable para muchos, y el salario medio estatal es insuficiente para cubrir las necesidades alimentarias básicas. Además, la escasez de electricidad contribuye a la pérdida de alimentos debido a la falta de refrigeración.
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¿Qué impacto tiene la crisis en la salud mental de los cubanos?
La crisis en Cuba está provocando niveles extremadamente severos de depresión, ansiedad y estrés en la población. Los apagones prolongados y la falta de recursos básicos generan una carga emocional significativa, especialmente entre los adultos jóvenes. La situación ha llegado a un punto en el que se habla de una posible epidemia de salud mental en la isla.
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¿Cómo responde el gobierno cubano a las denuncias y el malestar social?
El gobierno cubano ha respondido a las protestas y denuncias con arrestos y cortes de Internet, sin ofrecer soluciones reales a la crisis. Las autoridades han sido criticadas por vivir en condiciones privilegiadas mientras la población sufre, y los intentos de digitalización y modernización no han resuelto las carencias básicas de la población.
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