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Un fotógrafo captó esta semana lo que podría ser el resumen visual más elocuente del estado del turismo cubano: una ventana del Hotel Habana Libre, en el corazón del Vedado habanero, tapada con tablones de madera en lugar del cristal original, mientras el resto de la icónica fachada azul-verdosa sigue fingiendo que todo está bien.
El autor de las imágenes, Alberto Glez Delgado, las publicó en Facebook con un pequeño texto que lo dice todo: «La solución del 'parche'. Hotel 'Habana Libre'. A falta de cristal en una habitación, lo más fácil es 'tapar' el hueco pa' que no se vea».
El parche de madera marrón —aparentemente plywood, sin disimulo alguno— aparece ubicado aproximadamente entre los pisos 13 y 15 de la torre de 25 plantas, como una mancha de chapucería institucional sobre uno de los edificios más emblemáticos de Cuba.
La ironía histórica es mayúscula: el Habana Libre fue inaugurado en marzo de 1958 como el Hotel Habana Hilton, entonces el más alto y de mayor capacidad de América Latina, con una inversión de 24 millones de dólares y más de 600 habitaciones, diseñado por el arquitecto Welton Becket junto a los cubanos Nicolás Arroyo y Gabriela Menéndez.
El gobierno revolucionario lo nacionalizó en junio de 1960 y lo rebautizó con su nombre actual, tras haber servido de cuartel general a Fidel Castro en 1959. Desde entonces, en él, como en otras emblemáticas edificaciones, la transformación del otrora símbolo de lujo ha sido, digamos, en sentido contrario al progreso.
Los internautas no tardaron en reaccionar con la mezcla justa de indignación e ironía que el espectáculo merece. Uno resumió la situación con precisión quirúrgica: «Chapuceros, es lo que son. Tan caro que te cobran cualquier cosa en ese hotel emblemático de Cuba. Y ahora el pago hasta de un café es en dólares. Las habitaciones destruidas, el trato al cliente es pésimo, en decadencia como todo hoy en día. Da vergüenza». Otro, con menos palabras y más puntería, lo atribuyó al «departamento de chapucerías del Ministerio de Turismo».
No faltó quien recordara que «el Habana era Libre antes de 1959» ni quien sentenciara que «eso no hubiera pasado cuando se llamaba Havana Hilton». Alguien más advirtió, con resignación profética: «Dentro de poco parecerá un edificio de La Habana Vieja». Y otro internauta, con humor negro, resumió la experiencia completa del hotel: «Si bajas por las escaleras, infartas. Si coges el ascensor, es otra odisea».
Esa última broma tiene sustento documental. En marzo de 2026, una huésped tuvo que bajar 22 pisos a pie porque ninguno de los ascensores del Habana Libre funcionaba, todo ello tras pagar 47.200 pesos cubanos por la estadía para dos personas. Un lujo, sin duda.
El parche en el ventanal no es una anécdota aislada sino el síntoma visible de una crisis estructural que se pudre desde adentro. El turismo cubano lleva cuatro años en caída libre: en el primer cuatrimestre de 2026, la isla recibió apenas 328.608 turistas internacionales, un desplome del 55,8% respecto al mismo período del año anterior. La ocupación hotelera ronda el 21,5% acumulado, y algunos análisis la sitúan por debajo del 10% en ciertos períodos.
El mercado canadiense —históricamente el principal— pasó de 346.109 visitantes en enero-abril de 2025 a apenas 125.444 en el mismo período de 2026, una caída del 63,8%. La cadena Blue Diamond ya confirmó su salida de Cuba, Y otras compañías hoteleras le han seguido. Por otra parte, Alemania emitió esta semana una dura advertencia de viaje contra la isla. Ante el colapso, el régimen aplicó desde febrero una estrategia de «compactación turística» cerrando hoteles con baja ocupación; en Cayo Santa María, Gaviota cerró 20 hoteles afectando a más de 7.000 trabajadores.
Mientras tanto, en la fachada del Habana Libre, un tablón de madera marrón sigue cumpliendo funciones de ventana. Como resumió un internauta con involuntaria filosofía: «Aquí todo ha sido así, poniendo parches». Y otro, mirando al futuro con pesimismo bien fundado, advirtió: «Así se verán poco a poco los de Varadero y los cayos».
Preguntas Frecuentes sobre la Situación del Hotel Habana Libre y el Turismo en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué el Hotel Habana Libre presenta condiciones de deterioro?
El deterioro del Hotel Habana Libre es un reflejo de la crisis estructural y de mantenimiento que afecta al turismo cubano. Desde su nacionalización en 1960, la falta de inversión y mantenimiento adecuado ha llevado a situaciones como el uso de tablones de madera para reemplazar cristales rotos en sus ventanas. Este es solo un ejemplo más del colapso generalizado de la infraestructura turística en la isla.
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¿Cuál es el estado actual del turismo en Cuba?
El turismo en Cuba está en caída libre, con un descenso del 55,8% en la llegada de turistas internacionales en los primeros meses de 2026. El país enfrenta una crisis económica severa, con hoteles vacíos y una ocupación hotelera que ronda el 21,5%. La salida de cadenas hoteleras internacionales y advertencias de viaje por parte de países como Alemania agravan la situación.
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¿Cómo afecta la dolarización del turismo a los cubanos?
La dolarización del turismo en Cuba ha dejado a la mayoría de los cubanos sin acceso a servicios básicos en hoteles que ahora solo aceptan pagos en dólares. Esto incluye desde cafeterías hasta gasolineras, y se ha convertido en una práctica común a medida que el régimen busca divisas extranjeras, exacerbando la desigualdad económica en la isla.
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