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La cadena canadiense Blue Diamond Resorts confirmó el cierre de sus operaciones en Cuba y atribuyó su decisión a una combinación de factores que incluyen la reducción y suspensión de vuelos hacia la isla, los desafíos operativos y el deterioro de las condiciones para la explotación hotelera.
La información fue confirmada a Bloomberg por la firma de relaciones públicas Duval Communication, representante de Royalton Hotels & Resorts en la provincia canadiense de Quebec, que aseguró haber sido informada el pasado viernes de la terminación de las operaciones de la compañía en Cuba.
Blue Diamond, conocida internacionalmente por sus marcas Royalton, Memories, Starfish, Mystique y Resonance, administraba 62 hoteles y más de 12,900 habitaciones en distintos destinos turísticos cubanos. Entre sus establecimientos más conocidos figuraban el Royalton Paseo del Prado y el histórico Hotel Inglaterra, ambos en La Habana.
Según el comunicado citado por Bloomberg, la decisión de abandonar el mercado cubano responde a «una combinación de factores, incluyendo vuelos reducidos o suspendidos hacia Cuba, desafíos operativos que afectan al destino y un deterioro de las condiciones de operación hotelera».
La referencia explícita a la caída de las conexiones aéreas supone uno de los primeros reconocimientos públicos de una gran operadora turística sobre el impacto que está teniendo el aislamiento creciente de Cuba en la llegada de visitantes internacionales.
La salida de Blue Diamond ocurre en medio de una fuerte presión de la administración del presidente Donald Trump sobre las empresas extranjeras que mantienen negocios con entidades controladas por el conglomerado militar GAESA, que domina casi la totalidad del sector turístico cubano.
Washington otorgó hasta el próximo 5 de junio para que compañías extranjeras desvinculen sus operaciones de empresas asociadas a GAESA o se expongan a posibles sanciones por parte de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro.
Bloomberg señala además que varias aerolíneas internacionales suspendieron recientemente sus operaciones hacia Cuba tras las dificultades para repostar combustible en la isla, mientras que países como Canadá y Reino Unido han emitido advertencias a sus ciudadanos para evitar viajes innecesarios al país.
La retirada de Blue Diamond se produce en un contexto especialmente delicado para el turismo cubano. Tras cerrar 2025 con uno de los peores resultados de las últimas décadas, la llegada de visitantes extranjeros continuó desplomándose durante los primeros meses de 2026, agravando la crisis de un sector considerado estratégico por el régimen.
La decisión de la hotelera canadiense podría ser solo el comienzo. Bloomberg reportó además que la cadena española Iberostar estaría abandonando la gestión de una docena de hoteles en Cuba y habría dejado de ofrecer destinos cubanos en su plataforma de reservas, aunque la empresa no ha confirmado oficialmente esa información.
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