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Un helicóptero de ataque Apache del ejército de Estados Unidos se estrelló este lunes cerca del estrecho de Ormuz, y sus dos tripulantes tuvieron que ser rescatados, según informó The New York Times.
El presidente Donald Trump confirmó el incidente a periodistas en Nueva York tras asistir a las finales de la NBA: «Los pilotos están bien, nadie resultó herido», dijo según recogió el reporte de CNN.
Trump no proporcionó detalles sobre las causas del accidente, pero prometió que se publicaría un informe oficial «mañana». El New York Times señaló que la causa del siniestro no estaba clara, sin descartar ni fallo mecánico ni fuego hostil.
De confirmarse la pérdida definitiva de la aeronave, sería el primer helicóptero Apache caído desde el inicio del conflicto armado entre Estados Unidos e Irán, que comenzó a finales de febrero de 2026 con la denominada «Operación Furia Épica».
El incidente ocurrió en un momento de máxima tensión regional. El domingo, Irán e Israel protagonizaron su primer intercambio directo de ataques en meses: Teherán lanzó 11 misiles contra Israel —los primeros en dos meses—, que fueron interceptados sin víctimas reportadas, mientras la Fuerza Aérea israelí bombardeó objetivos militares en Teherán, Isfahán y Tabriz, incluyendo un complejo petroquímico en Mahshahr.
Trump instó a ambos países a detener los ataques «inmediatamente», y ambos gobiernos anunciaron un cese provisional.
El Apache operaba en la zona del estrecho, donde anteriormente había sido empleado para atacar embarcaciones rápidas de la Guardia Revolucionaria iraní como parte del bloqueo estadounidense de puertos iraníes.
En mayo, helicópteros Apache participaron en la respuesta a un ataque iraní con misiles, drones y lanchas rápidas contra tres destructores estadounidenses en el estrecho, destruyendo seis embarcaciones enemigas.
El balance de pérdidas aéreas acumuladas desde el inicio del conflicto es significativo. Según un informe del Servicio de Investigación del Congreso publicado en mayo, el ejército estadounidense ha perdido o dañado al menos 42 aeronaves, entre ellas cinco aviones de combate, siete aviones cisterna KC-135 Stratotanker, un helicóptero de búsqueda y rescate y más de dos docenas de drones.
Entre los episodios más graves, en marzo un KC-135 Stratotanker se estrelló en el oeste de Irak causando la muerte de sus seis tripulantes, y tres cazas F-15 fueron derribados por error por las defensas aéreas kuwaitíes, aunque todos los pilotos lograron eyectarse a salvo.
En abril, un F-15E Strike Eagle fue derribado sobre territorio iraní, lo que desencadenó una compleja operación de rescate encubierta con cientos de militares y agentes de inteligencia, en la que Estados Unidos tuvo que destruir dos de sus propios aviones de operaciones especiales en suelo iraní.
En el plano diplomático, las negociaciones nucleares entre Washington y Teherán, que habían avanzado hacia un preacuerdo el 28 de mayo para extender el alto el fuego 60 días, quedaron suspendidas el 1 de junio cuando Irán las interrumpió por los ataques israelíes en Líbano.
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