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El presidente Donald Trump anunció este martes que Irán derribó un helicóptero Apache del ejército estadounidense mientras patrullaba sobre el estrecho de Ormuz la noche anterior, y advirtió que Washington responderá al ataque.
La declaración, publicada en Truth Social, supone un giro significativo respecto a lo que el propio mandatario había dicho horas antes.
«Acabo de ser informado por nuestras Grandes Fuerzas Armadas de que anoche los iraníes derribaron uno de nuestros sofisticados helicópteros Apache mientras patrullaba sobre el estrecho de Ormuz», escribió Trump. «Había dos pilotos involucrados, ambos están sanos y salvos. Sin embargo, Estados Unidos debe, por necesidad, responder a este ataque».
Antes de publicar ese mensaje, Trump había declarado a periodistas en Nueva York —tras asistir a las finales de la NBA— que «los pilotos están bien, nadie resultó herido», sin atribuir el incidente a Irán ni ofrecer una causa definitiva. The New York Times había reportado el lunes que la causa del siniestro no estaba clara, sin descartar ni fallo mecánico ni fuego hostil.
De confirmarse el derribo, sería el primer Apache caído desde el inicio de la Operación Furia Épica, el conflicto armado entre EE. UU. e Irán que comenzó el 28 de febrero de 2026 con ataques aéreos coordinados de Washington e Israel contra instalaciones militares y nucleares iraníes.
El Apache operaba en el estrecho de Ormuz, zona central del conflicto donde EE. UU. mantiene un bloqueo naval y ha empleado esas aeronaves para atacar embarcaciones rápidas de la Guardia Revolucionaria iraní.
En mayo, helicópteros Apache repelieron un ataque iraní con misiles, drones y lanchas rápidas contra tres destructores estadounidenses, destruyendo seis embarcaciones enemigas.
El balance de pérdidas aéreas acumuladas en la Operación Furia Épica es considerable. Según un informe del Servicio de Investigación del Congreso publicado en mayo, el ejército estadounidense ha perdido o dañado al menos 42 aeronaves, incluyendo cinco aviones de combate, siete KC-135 Stratotanker y más de dos docenas de drones.
El anuncio llega en un momento de extrema fragilidad diplomática y militar. El lunes, Irán lanzó 11 misiles contra Israel —los primeros en dos meses—, todos interceptados sin víctimas, mientras la Fuerza Aérea israelí bombardeó objetivos en Teherán, Isfahán, Tabriz y un complejo petroquímico en Mahshahr.
Teherán anunció ese mismo día el cese de sus operaciones contra Israel, condicionado a que el Estado hebreo detuviera sus ataques en el Líbano.
En el plano diplomático, las negociaciones entre Washington y Teherán habían avanzado hacia un preacuerdo el 28 de mayo para extender el alto el fuego 60 días, pero Irán las suspendió el 1 de junio alegando los ataques israelíes en el Líbano.
El canciller iraní Abás Araqchí declaró entonces que el alto el fuego con EE. UU. «incluye todos los frentes, incluido el Líbano», mientras el equipo negociador iraní advirtió que «no habrá diálogo ni intercambio de mensajes con Washington hasta que cesen las hostilidades en el Líbano».
Es en ese escenario de negociaciones rotas y alto el fuego frágil donde Trump anuncia ahora la represalia, sin precisar aún su alcance ni su forma.
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