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Estados Unidos se convirtió en mayo de este 2026 en el mayor exportador de petróleo del mundo por tercer mes consecutivo, con despachos de crudo y combustibles que alcanzaron 10.5 millones de barriles diarios, según datos de Vortexa confirmados por Reuters.
El dato desplaza a Arabia Saudita y Rusia, en un cambio que reconfigura el equilibrio energético global.
Las cifras ilustran la magnitud del vuelco: mientras EE.UU. exportó 10.5 millones de barriles diarios en mayo, Rusia se quedó en siete millones y Arabia Saudita en 5,9 millones.
Solo un año antes, en 2025, Arabia Saudita lideraba con 8.1 millones de barriles diarios y EE.UU. exportaba apenas 6.6 millones.
El origen del despegue: La revolución del esquisto
El punto de inflexión llegó después de 2010, cuando el auge de la producción de petróleo y gas de esquisto transformó la industria energética estadounidense.
Desde el 2000, la producción de crudo y líquidos de EE.UU. casi se ha triplicado hasta alcanzar unos 22 millones de barriles diarios.
En contraste, la producción de Arabia Saudita ha fluctuado entre 10 y 12 millones según las cuotas de la OPEP, y la de Rusia se ha estancado por debajo de los 10 millones desde 2020.
En 2015, Washington derogó una prohibición de exportación de petróleo que llevaba cuatro décadas vigente, desde el embargo árabe de 1973, abriendo los mercados globales al excedente estadounidense.
«En muchos sentidos cumple un rol similar al que la OPEP ha desempeñado con la capacidad de producción excedente, pero es más un mecanismo de mercado, que un dispositivo estratégico», explicó Kenneth Medlock III, investigador del Baker Institute for Public Policy.
El factor geopolítico que aceleró el cambio
La guerra entre EE.UU. e Irán, iniciada en febrero de 2026, ha sido el catalizador que interrumpió los flujos sauditas a través del estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial.
Simultáneamente, las sanciones occidentales y los ataques con drones ucranianos golpearon la infraestructura energética rusa.
Las empresas estadounidenses llenaron el vacío.
Igor Sechin, director de la gigante petrolera rusa Rosneft y aliado cercano de Vladímir Putin, reconoció en el Foro Económico de San Petersburgo que las compañías de EE.UU. fueron «las mayores beneficiarias» del cierre del estrecho.
Para sostener el volumen exportador, la administración Trump autorizó en marzo de este año la liberación de 172 millones de barriles de la Reserva Estratégica de Petróleo, en el marco de una acción coordinada con la Agencia Internacional de Energía, que sumó 400 millones de barriles globales.
Una nueva palanca diplomática para Washington
El liderazgo exportador otorga a EE.UU. una herramienta de influencia que trasciende los mercados energéticos.
«Washington cuenta con una nueva herramienta de la que no se había dado cuenta antes de la guerra con Irán: las exportaciones de energía», señaló Michelle Brouhard, directora de políticas de la firma de seguimiento Kpler.
Europa absorbió cerca del 47% de las exportaciones petroleras estadounidenses en lo que va de 2026, frente al 37% en 2021, impulsada por el reemplazo del suministro ruso.
Asia concentró alrededor del 46% en mayo.
El debilitamiento de la OPEP
El ascenso de EE.UU. erosiona el poder de fijación de precios que la OPEP ha ejercido históricamente.
El golpe más visible llegó cuando los Emiratos Árabes Unidos abandonaron la organización el 1 de mayo de este año, tras casi 60 años de membresía, privando al cartel de uno de sus miembros con mayor capacidad de producción excedente.
A diferencia de Arabia Saudita y Rusia, donde los gobiernos fijan los objetivos de producción, el auge estadounidense responde a decisiones de empresas privadas guiadas por la rentabilidad, lo que lo convierte en un estabilizador de mercado de naturaleza distinta.
La demanda mundial de petróleo alcanzó los 104 millones de barriles diarios en 2025, frente a 87 millones en 2010, lo que significa que la mayor parte del crecimiento global de los últimos 15 años ha sido satisfecha principalmente por el auge petrolero de Estados Unidos.
Preguntas frecuentes sobre el liderazgo de EE.UU. en la exportación de petróleo
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué Estados Unidos se ha convertido en el mayor exportador de petróleo del mundo en 2026?
Estados Unidos se ha convertido en el mayor exportador de petróleo del mundo debido a la revolución del esquisto y la eliminación de la prohibición de exportación de petróleo en 2015. Estos factores han incrementado significativamente su producción y exportación de crudo y combustibles. Además, la interrupción de los flujos de petróleo desde Arabia Saudita y Rusia, causada por conflictos geopolíticos, ha permitido a EE.UU. llenar el vacío en el mercado energético global.
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¿Cómo ha impactado la guerra entre EE.UU. e Irán en el mercado petrolero global?
La guerra entre EE.UU. e Irán ha interrumpido el tránsito de petróleo por el Estrecho de Ormuz, afectando aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo. Esta situación ha llevado a un aumento significativo en los precios del petróleo y ha beneficiado a EE.UU., que ha incrementado sus exportaciones para compensar la escasez en el mercado. La crisis también ha exacerbado las tensiones geopolíticas y ha tenido un impacto devastador en países dependientes del petróleo importado, como Cuba.
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¿Qué papel juega la OPEP en el actual mercado petrolero?
La influencia de la OPEP en el mercado petrolero ha disminuido debido al ascenso de EE.UU. como líder exportador. La salida de los Emiratos Árabes Unidos de la organización en mayo de 2026 ha debilitado aún más su capacidad para fijar precios. La capacidad de producción excedente de EE.UU., impulsada por decisiones de empresas privadas, ha erosionado el poder de la OPEP, que tradicionalmente ha controlado el mercado a través de cuotas de producción.
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¿Cómo ha afectado la crisis del Estrecho de Ormuz a Cuba?
La crisis del Estrecho de Ormuz ha tenido un impacto devastador en Cuba, que ya enfrentaba una severa crisis energética con reservas de crudo para solo 15 a 20 días. El aumento de los precios del petróleo a nivel mundial ha dificultado aún más la capacidad del régimen cubano para adquirir combustible, exacerbando la crisis económica y energética en la isla.
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