Un video publicado por el periodista independiente José Luis Tan Estrada bajo la etiqueta #TanteandoCuba documenta el estado de abandono del Hogar de Ancianos ubicado en la Avenida Finlay, en Camagüey, con pisos de madera deteriorados, paredes en ruinas y el interior completamente vacío.
El clip, de 21 segundos, lleva superpuesto el texto «Destruido y abandonado el Hogar de Ancianos en Camagüey», y el propio periodista resume la situación en una frase: «Deprimente la situación allí».
La organización ObservaCuba también difundió imágenes recientes del mismo centro, describiendo condiciones sanitarias precarias: camas y entorno sucios, sin cambios de ropa ni limpieza adecuada, lo que expone a los residentes a infecciones.
La cuenta MVallejoTV compartió el material y lo calificó como «una realidad que golpea profundamente», describiendo el hogar como un sitio que transmite «abandono, soledad e incertidumbre».
La denuncia no es un caso aislado. En octubre de 2025, el mismo Tan Estrada denunció el abandono de dos adultos mayores en el Hospital Provincial Manuel Ascunce Domenech de Camagüey, quienes se encontraban en la Sala de Medicina sin recibir atención médica básica y «cubiertos de heces».
En agosto de 2025, un reportaje reveló condiciones calificadas de «inhumanas» en un Centro de Protección Social en Jagüey Grande, Matanzas, con paredes descascaradas, colchones sin tender y ausencia de personal médico fijo.
En septiembre de 2025, un exalumno encontró a su profesor de química de 79 años durmiendo en la calle en Santiago de Cuba, otro síntoma del mismo colapso en la atención a la tercera edad.
En junio de 2024 se reportó el caso de un anciano en Granma que sobrevivía en condiciones infrahumanas y desnutrido al que además se le negó la entrada a un hogar de ancianos.
El contexto económico agrava el cuadro. Tan Estrada ha documentado en Camagüey una inflación desbocada donde una malta se vende a 325 pesos mientras el salario por hora de un médico cubano es de apenas 29 pesos.
Según datos de 2025, más de 310,000 personas en Cuba se encuentran en situación de pobreza o vulnerabilidad social, en un país que tiene una de las poblaciones más envejecidas de América Latina.
La normativa cubana de 2020 reconoce formalmente la necesidad de reparar y mantener estos centros, lo que evidencia que el deterioro es un problema estructural conocido por las autoridades, sin que se hayan tomado medidas efectivas.
Tan Estrada atribuye la crisis al «resultado directo de 60 años de un modelo que destruyó la producción y la industria alimentaria, convirtiendo a la gente en mendigos de su propia tierra».
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