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Miguel Díaz-Canel anunció el viernes un paquete de reformas económicas enmarcado en el llamado Programa Económico y Social para 2026 y lanzó una invitación que no tardó en convertirse en el blanco del sarcasmo popular: «Todo el que tenga una idea mejor, que la diga».
La convocatoria al debate llegó con una trampa incorporada: el propio gobernante aclaró que las medidas ya están consensuadas y listas para aprobarse «de una manera muy ágil» por el Buró Político y la Asamblea Nacional, prevista para julio.
Para completar el cuadro, Díaz-Canel justificó la opacidad del proceso con otra frase que no pasó desapercibida: «No todo lo podemos decir tan claramente porque el enemigo está acechando todo lo que hacemos».
Las reformas anunciadas incluyen mayor autonomía para municipios —que podrán importar y exportar sin intermediarios, gestionar divisas y captar inversión extranjera—, más libertad para empresas estatales, apertura a la inversión de cubanos en el exterior, desbloqueo de MIPYMES paralizadas y sustitución de subsidios universales por subsidios focalizados.
El gobernante designado también reconoció que «en los últimos cinco meses nada más que ha entrado un barco de petróleo a Cuba», mientras los apagones alcanzan hasta 30 horas diarias en algunas provincias.
La respuesta de los cubanos en redes no se hizo esperar, y fue demoledora.
En el Facebook de CiberCuba, cientos de comentarios inundaron la publicación con una sola «idea mejor» que se repitió de forma casi unánime: que Díaz-Canel, el Partido Comunista de Cuba y la familia Castro abandonen el poder.
«Todos podemos dar ideas mejor que tú. Solo que no te van a gustar», escribió una usuaria. Otros optaron por el humor: «Mi hijo de dos años dirige mejor el país», «Se le agotaron las caneladas», «Tengo una idea, vete para Sudáfrica».
No faltaron quienes señalaron la contradicción central del anuncio: «La misma muela de siempre: piden propuestas a la población y acto seguido dice que ya las medidas están listas para su aprobación».
Varios usuarios apuntaron al miedo como el verdadero freno al debate: «No caigo en esa trampa, el que diga sus ideas después lo acusan de vandalismo», escribió uno. «Si la decimos nos desaparecen», añadió otro. Un comentario fue más directo aún: «Los que han dicho sus ideas están presos, como William Sosa».
Algunos expresaron agotamiento antes que ironía: «Ya no tenemos ni ideas, el estrés por falta de corriente, el no tener agua, el no dormir, no nos deja ni pensar».
Una usuaria resumió el hartazgo histórico con precisión: «Me remonta al 2007, iguales palabras de Raúl. Hay, mi Dios, que somos pobres, no idiotas».
El señalamiento tiene base documental. Las mismas medidas ahora anunciadas —autonomía empresarial, descentralización del comercio exterior, nuevos actores económicos— ya estaban aprobadas en los Lineamientos del VI Congreso del PCC de 2011.
En 2016, el informe oficial reconoció que solo el 21% había sido implementado. En 2021, el propio régimen admitió que su Comisión de Implementación «no logró organizar adecuadamente la participación de los actores involucrados».
El economista Pedro Monreal calificó las reformas de «pragmatismo tardío» y advirtió que sin cambios estructurales más profundos difícilmente resolverán la crisis, en un contexto donde el PIB cubano acumula una caída superior al 23% desde 2019.
«¿Después de más de 60 años sin escucharnos? Gracias, reservaremos las ideas para el próximo gobierno», cerró una usuaria, con la frase que mejor resume el estado de ánimo de una población que ya no cree en las promesas, pero tampoco ha perdido el ingenio para decirlo.
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