Bárbara Consuegra Reyes, una cubana que trabaja en la isla, publicó esta semana un reel en Facebook que resume con crudeza lo que viven millones de cubanos: sentada, esperando que el carbón termine de cocinar sus alimentos, con las manos ennegrecidas de hollín, antes de vestirse e irse a trabajar.
«Bueno, nada, mis amores, el carbón hace lo suyo, aquí estoy sentada, esperando que cocinen, miren estas manos», dice al inicio del video, mostrando los dedos manchados de negro como evidencia de una rutina que el régimen cubano ha normalizado ante la incapacidad de garantizar electricidad o gas doméstico.
El testimonio de Bárbara no es solo una queja cotidiana: es un reclamo de dignidad. «Queremos morir dignamente, los años que nos quedan pasarlo como se debe, feliz, con todas sus comodidades, sus condiciones, como debe ser el ser humano», afirma en el video.
Describe una realidad que se repite cada día en los hogares cubanos: «Son horas y horas de apagones, calor, mosquitos, desespero, desespero, que ya no se puede más».
Sin embargo, Bárbara no se rinde. «Hay que seguir, porque todos tenemos hijos, tenemos hermanos, tenemos familias, que hay que seguir tratando de sobrevivir», dice, antes de aclarar que, terminado el carbón, tiene que vestirse e irse al trabajo.
Esa doble carga —sobrevivir la crisis en casa y cumplir con las obligaciones laborales— define la vida de quienes permanecen en Cuba en medio de la crisis energética más severa en décadas.
En junio de 2026, la Unión Eléctrica reporta déficits de generación de entre 1,500 y más de 2,000 MW, con una disponibilidad de apenas 960 a 1,090 MW frente a una demanda de 2,600 a 3,000 MW. Los apagones alcanzan 20 a 22 horas diarias en La Habana y hasta 45 a 48 horas consecutivas en algunas provincias.
El 4 de junio, una avería dejó sin electricidad a 3.4 millones de personas en el oriente del país, y reportes del 5 de junio señalaron que los cortes podrían afectar al 65% de la población cubana.
La escasez eléctrica ha empujado a miles de familias a cocinar con carbón vegetal y leña, en un retroceso de décadas. El propio régimen normalizó públicamente en marzo de 2026 ese uso como «alternativa», mientras una asociación de Camagüey exportaba más de 150 toneladas de carbón vegetal a Europa en el primer trimestre del año.
El impacto va más allá del calor y el hollín. La ONU advirtió en abril de 2026 que la crisis energética cubana tiene un efecto «sistémico y cada vez mayor» sobre la salud, el agua, los alimentos y las telecomunicaciones, con más de 96,000 cirugías aplazadas, 32,000 embarazadas en riesgo y 3,000 niños con retrasos en vacunación.
Un estudio publicado en Social Science & Medicine encontró niveles «extremadamente severos» de depresión, ansiedad y estrés en una muestra de 415 adultos cubanos, directamente asociados a los apagones prolongados y su impacto psicológico.
Testimonios como el de Bárbara se han multiplicado en redes sociales en 2026: una madre cubana mostró siete días sin electricidad cocinando con madera y carbón; otra describió la angustia de no saber cuántas noches más faltan. Todas comparten el mismo hilo: no piden lujos, piden vivir como seres humanos.
«Aquí mírenme, dándome sillocitos hasta que el carbón haga lo suyo, porque también estoy trabajando, sí, sí, estoy trabajando, y ahorita tengo que vestirme e irme para el trabajo», cerró Bárbara, con una mezcla de humor y agotamiento que resume mejor que cualquier estadística lo que significa sobrevivir en Cuba hoy.
Preguntas Frecuentes sobre la Crisis Energética en Cuba en 2026
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál es la situación actual de los apagones en Cuba?
En junio de 2026, Cuba enfrenta apagones que alcanzan 20 a 22 horas diarias en La Habana y hasta 45 a 48 horas consecutivas en algunas provincias. La Unión Eléctrica reporta déficits de generación de entre 1,500 y más de 2,000 MW, con una disponibilidad de apenas 960 a 1,090 MW frente a una demanda de 2,600 a 3,000 MW.
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¿Cómo afecta la crisis energética a la vida cotidiana de los cubanos?
La crisis energética ha obligado a miles de familias a cocinar con carbón vegetal y leña, y ha generado un impacto sistémico sobre la salud, el agua, los alimentos y las telecomunicaciones. Se han aplazado más de 96,000 cirugías, y miles de niños enfrentan retrasos en vacunación y privación nutricional.
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¿Cuál es el impacto psicológico de los apagones prolongados en la población cubana?
Un estudio publicado en Social Science & Medicine encontró niveles "extremadamente severos" de depresión, ansiedad y estrés en una muestra de 415 adultos cubanos, directamente asociados a los apagones prolongados y su impacto psicológico.
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¿Qué medidas ha tomado el gobierno cubano frente a la crisis energética?
El régimen cubano no ha presentado un plan creíble de solución ni plazos concretos de recuperación. La falta de combustible y el deterioro de las infraestructuras termoeléctricas han agravado la crisis, mientras el gobierno prioriza la exportación de carbón vegetal, dejando a la población sin alternativas viables.
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