Una cubana publicó en Facebook un video que retrata con crudeza la cotidianidad bajo la crisis energética: comenzó a cocinar frijoles colorados con electricidad, pero el apagón llegó justo a mitad de la cocción y lo que empezó como una jornada feliz se convirtió en una prueba de resistencia.
«¿Qué cubano no se ha unido con un vecino para resolver una comida? Yo lo he hecho un montón de veces», dice Adriela Feito Hernandez al inicio del video. La ocasión parecía especial: el vecino llegó con una lata de chorizo, «de esas que no se ven todos los días», y todo arrancó con corriente eléctrica, «como personas normales».
Pero la normalidad duró poco. «La felicidad aquí nunca es completa. Se fue la corriente», relata la autora con una mezcla de resignación y humor amargo. Con los frijoles a mitad de cocción, no había opción de parar: «Aquí no puedes cancelar, aquí tienes que seguir, no queda de otra».
La solución fue recurrir a una hornilla de carbón, a la que ella ocurrentemente llama EcoFlow.
Mientras tanto, el esposo salió bajo la lluvia a buscar un botellón de gas. «Me estuvo contando que aquello fue una odisea. Hasta tremendo palo de agua le cayó arriba», cuenta Adriela.
Finalmente el hombre llegó con un saco de carbón y su esposa pudo terminar de cocinar. «Trabajo, trabajo y trabajo, pero los frijoles salieron».
Lo que describe este video no es una anécdota aislada.
Cuba lleva semanas al borde del colapso eléctrico, con déficits que el pasado jueves alcanzaron los 1,975 MW en el pico nocturno.
A la crisis eléctrica se suma el desabastecimiento crónico de gas licuado, que afecta a cientos de miles de familias.
En enero, el tanquero Emilia regresó vacío a Cuba porque el Estado no pudo pagar. En mayo, plataformas en línea comenzaron a vender cilindros de 10 kg a 29 dólares, convirtiendo un bien básico en artículo de lujo dolarizado.
La paradoja más brutal: mientras los cubanos improvisan fogones de carbón para cocinar por falta de gas y electricidad, una empresa de Camagüey exportó más de 150 toneladas de ese mismo carbón vegetal a Europa en el primer trimestre de 2026, con una meta de 4,000 toneladas para todo el año.
El video de Adriela cierra con una pregunta que resume el estado de ánimo de millones: «Por el camino que vamos, ¿qué esperanza queda?»
Preguntas Frecuentes sobre la Crisis Energética y Alimentaria en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál es la situación actual de la crisis eléctrica en Cuba?
Cuba enfrenta apagones prolongados y un colapso eléctrico severo, con déficits que superan los 1,900 MW. La falta de combustible y el deterioro del sistema termoeléctrico han llevado a cortes de energía de hasta 30 horas consecutivas en algunas regiones, afectando gravemente la vida cotidiana de los cubanos.
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¿Cómo afecta la crisis energética a la alimentación en Cuba?
La crisis energética ha complicado la preparación y conservación de alimentos. Los apagones prolongados han causado que muchos alimentos se echen a perder, y la falta de gas y electricidad obliga a las familias a cocinar de madrugada o recurrir a métodos alternativos como el carbón, lo que ha convertido la alimentación en un desafío diario.
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¿Qué soluciones improvisan los cubanos ante la falta de electricidad y gas?
Los cubanos recurren a baterías portátiles, cocinas de carbón y leña como soluciones improvisadas para enfrentar la falta de electricidad y gas. Además, adaptan sus rutinas domésticas a los horarios imprevisibles de la electricidad, cocinando o almacenando agua durante las pocas horas en que hay corriente.
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¿Cuál es el impacto social de la crisis eléctrica en Cuba?
La crisis eléctrica ha generado un profundo descontento social, con testimonios de frustración y agotamiento en redes sociales. La falta de electricidad afecta la calidad de vida, interrumpe el descanso y ha llevado a un aumento en las protestas ciudadanas, evidenciando la crítica situación que se vive en la isla.
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