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Cáritas Camagüey puso en marcha un comedor para personas en situación de calle en la antigua casa del Padre José Luis, en la ciudad de Camagüey, donde cada martes un grupo de voluntarios prepara alimentos al carbón para distribuirlos a los 20 beneficiarios que acuden semanalmente.
La iniciativa fue documentada por Judith Josseline Colunga Olivera y publicada en el sitio web de Cáritas Cuba como testimonio de la labor que la Iglesia Católica sostiene ante la crisis humanitaria que atraviesa la isla.
Entre los voluntarios que hacen posible el servicio están Leonides, quien lleva los recipientes a la cocina, y Juana y Gabriel, encargados de servir los alimentos.
Juana, que tiene casi 80 años pero trabaja con el ímpetu de una persona joven, explicó su motivación con sencillez: «En tiempos tan difíciles uno tiene que ayudar en lo poco que pueda».
Las historias que rodean al comedor revelan la profundidad de la crisis social en Cuba.
Uno de los beneficiarios confesó que los fines de semana son los más duros: «Los domingos son los más difíciles, el día que más hambre paso», dijo, evidenciando que la asistencia semanal no alcanza a cubrir todas las necesidades.
La crónica también recoge el fallecimiento reciente de uno de los asistentes al comedor, un hombre con inestabilidad mental y diabetes que fue encontrado deshidratado en su casa.
Hubo que tumbar la puerta para acceder a él. Fue trasladado al hospital, pero murió poco después. Una semana más tarde, su hermana se mudó a la vivienda.
Este comedor se suma a una red de iniciativas similares que la Iglesia Católica y otras confesiones religiosas sostienen en varias provincias cubanas ante el colapso del sistema de protección social del régimen.
En Matanzas, el Oasis Franciscano de Cáritas atiende a más de 80 ancianos dos veces por semana con alimentos, compañía y apoyo espiritual.
En Palma Soriano, una tormenta severa destruyó parte del sistema de paneles solares de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario, que sostenía un comedor para casi cien personas vulnerables.
En Santiago de Cuba, la Iglesia Metodista San Juan alimenta cada domingo a más de 400 personas, entre ancianos y familias en situación de pobreza extrema.
La magnitud del problema queda reflejada en los datos del Food Monitor Program: el 96,91% de la población cubana tiene dificultades para acceder a alimentos, y el 33,9% de los hogares reportó que algún miembro se fue a dormir con hambre en los 30 días previos a la encuesta.
Muchos de quienes acuden a estos comedores son ancianos cubanos que sobreviven con pensiones de entre nueve y diez dólares mensuales, sin redes de apoyo familiar en un país que ha visto partir a más de 1,4 millones de personas entre 2019 y 2025.
Mientras el régimen cubano es incapaz de garantizar alimentación básica a su población, iniciativas como la de Cáritas Camagüey representan, según la propia crónica, una señal de que «no todo está perdido».
Preguntas frecuentes sobre la ayuda humanitaria en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Qué objetivo tiene el comedor de Cáritas Camagüey?
El comedor de Cáritas Camagüey tiene como objetivo principal atender a personas en situación de calle. Cada martes, voluntarios preparan y distribuyen alimentos al carbón para beneficiar a quienes no tienen acceso regular a comida.
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¿Cómo está afectando la crisis alimentaria a la población cubana?
La crisis alimentaria está afectando gravemente a la población cubana, con un 96,91% de las personas teniendo dificultades para acceder a alimentos. Además, el 33,9% de los hogares han reportado que al menos un miembro se fue a dormir con hambre en el último mes.
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¿Qué papel desempeñan las iglesias en la crisis humanitaria de Cuba?
Las iglesias en Cuba están desempeñando un papel crucial en la crisis humanitaria al suplir necesidades básicas que el Estado no logra cubrir. Proveen alimentos, atención espiritual y compañía a personas vulnerables, como ancianos y familias en situación de pobreza extrema.
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¿Qué desafíos enfrentan los comedores sociales en Cuba?
Los comedores sociales en Cuba enfrentan numerosos desafíos, como la destrucción de infraestructura por fenómenos climáticos, escasez de alimentos y limitaciones económicas. La ayuda de organizaciones religiosas y donantes internacionales es vital para su funcionamiento.
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¿Qué impacto tiene la migración en la situación de los ancianos en Cuba?
La migración ha dejado a muchos ancianos en Cuba sin redes de apoyo familiar. Más de 1,4 millones de personas han emigrado entre 2019 y 2025, lo que agrava la situación de los mayores que dependen de pensiones insuficientes para sus necesidades básicas.
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